SUENA LA CAMPANA…

Conozco casi nada de box, pero sí puedo entender que hay, por lo menos, dos estilos: El Fajador y el Técnico. Se que un boxeador fajador sustenta sus posibilidades de éxito en la potencia de sus golpes y en su acondicionamiento físico, pero que un técnico se soporta en la estrategia y en su capacidad de adaptación a las condiciones de su oponente.

Los combates de los fajadores son generalmente dramáticos, siempre van hacia el frente, recibiendo gran cantidad de golpes, desprecian sus recursos defensivos, con la esperanza de asestar un único golpe que pueda ser demoledor y contundente; normalmente los títulos de campeonato duran poco en sus manos.

En cambio, los boxeadores técnicos, dan pasitos hacia atrás, de lado, privilegian la defensa, atacan cuando encuentran la vulnerabilidad de su oponente, sus peleas son menos dramáticas, pero, cuando logran imponer su estilo, son apabullantes. Los campeones técnicos suelen mantener sus títulos por más tiempo.

En esta, mal llamada, guerra al narcotráfico, tengo la impresión de asistir a una pelea entre un técnico y un fajador, veo a un Estado yendo al frente, tratando de asestar golpes de potencia (Más armas, más recursos humanos, más presupuesto), recibiendo, al mismo tiempo, golpeteo de alta frecuencia en la confianza pública (Decapitaciones, ejecuciones, mantas, corrupción), ante un elusivo crimen organizado, que no presenta blanco fijo, que lo mismo se esconde entre el público, detrás del referí y hasta en la propia guardia, y que ni siquiera estamos seguros de que esté en el mismo ring, pues, mientras el Estado mantiene una visión policiaca de la pelea, la visión del crimen corresponde a un enfoque de negocios y logística, que logra aprovechar eficientemente las debilidades estructurales y coyunturales del Estado.

Tal vez valga la pena tomarse el tiempo para replantear la estrategia; Tal vez convenga volver a revisar las características del oponente, ¿será verdad que es como nos lo han pintado?; nada mejor que la información para deshacer la incertidumbre, veamos, de acuerdo con el informe 2008 de drogas de la ONU:

·        Durante el 2007 los mercados mundiales de drogas permanecieron estables, registrando notables excepciones; no obstante, las tendencias registradas desde 1990 son más significativas e indicativas que las fluctuaciones de corto plazo.

·        A pesar de incrementos en los cultivos de coca y opiáceos, en 2007 el nivel general de cultivo se mantuvo muy por debajo de los picos anuales registrados de opio (en 1991) y de cocaína (en el 2000).

·        En 2007, el cultivo y la productividad del opio aumentaron en Afganistán y Myanmar, por tanto su producción creció; también el cultivo de cocaína aumentó (En Bolivia, Perú y especialmente en Colombia) aunque su productividad se redujo, por lo que la producción se mantuvo estable.

·        Se registró un aumento en el número absoluto de usuarios anuales de cannabis, cocaína y opiáceos, no obstante, la prevalencia se ha mantenido estable. (El número de personas que han utilizado una droga por lo menos una vez en los últimos 12 meses ha aumentado casi al mismo ritmo que la población).

Los datos recabados por la ONU conducen a un diagnóstico: La contención de mercado de las drogas se confirma estable pero bajo tensión. Estos logros en materia de contención lucen mejor cuando se les compara con otros fenómenos:

·        El consumo problemático de drogas se ha contenido a una fracción marginal (0.6%) de la población mundial de entre 15 y 64 años. El consumo de tabaco, sustancia adictiva y psicoactiva comercializada en mercados regulados, afecta al 25% del mismo grupo poblacional.

·        Las estadísticas de mortalidad muestran que las drogas ilícitas representan una pequeña fracción de las vidas perdidas por el tabaco (alrededor de 200,000 al año, frente a unos 5 millones relacionadas con el tabaco).

En este contexto, la ONU recomienda:

·        Concentrar los esfuerzos de contención del consumo en los mercados de los países ricos y en desarrollo, privilegiando la prevención, el tratamiento y la reducción de las consecuencias dañinas del uso indebido de drogas.

·        Concentrar los esfuerzos de contención de cultivos de adormidera (Afganistán) y de cocaína (Colombia).

En términos de box, tal vez esto signifique, dar un pasito atrás y golpear al cuerpo, en vez de tratar de alcanzar la quijada (Representada por los narcotraficantes) de nuestro fantasmagórico oponente.

No estoy seguro, pero creo que los recursos del plan Mérida (Más armas, aviones, blindajes, entrenamientos, tecnologías) tendrían un mejor efecto en programas de contención del consumo; por lo menos nos harían menos daño que las balas, granadas y equivocaciones de los cuerpos de seguridad.

Por cierto, la ONU recomienda equilibrar los recursos y apoyo político, que hasta hoy han privilegiado a la seguridad pública, volviendo la salud pública al centro del escenario.

 

F.Crisóstomo.

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