¡COBARDES!

 

¡Échenles mentadas, que también duelen!

María Félix, La cucaracha, película mexicana.

Mientras   el   presidente   se   desgañita,   gritándoles cobardes a los narcos que se esconden detrás de niños y mujeres que piden la retirada del Ejército de las calles, se escuchan otras voces y sin voces gritando lo mismo, aunque no a los mismos.

Escuché el discurso de Denise Dresser, admirable mujer, politóloga, quien, durante el foro “México ante la crisis”, de la Cámara de Senadores, frente a diputados, senadores, empresarios y funcionarios, el 29 de enero, nos ha dejado una lección de inteligente y valiente amor por México. Denise se pregunta, nos pregunta, si eso es lo que Felipe Calderón llama “un país de ganadores”, uno donde siempre ganan los mismos.

En sus palabras quedó manifiesto que nuestro país no crece, entre otras cosas, porque hemos construido, o permitido que se construya, un sistema económico basado en un capitalismo de cuates, de cómplices (crony capitalism), que a su vez se soporta en la obstaculización y rehúye la competencia. Un sistema rentista, impulsado por favores y protección regulatoria, exclusivos para algunos jugadores dominantes; los que lejos de generar ganancias legítimas por su capacidad de innovación o creación de riqueza, se dedican a pescar dividendos. Monopolios unos, oligopolios otros, capaces todos de retar a las instituciones del Estado cuando ven mermados sus beneficios; como en el reciente berrinchescándalo de las televisoras, por los recortes al presupuesto de publicidad en las campañas de los partidos políticos.

También señaló que ese sistema convierte a los representantes del interés público en empleados de las personas más poderosas del país y les advierte que hoy los ciudadanos percibimos síntomas de un gobierno ineficaz, señales de un gobierno doblegado, muestras de un gobierno coludido. En otro momento les preguntó:

¿Quién gobierna en México? ¿El Senado o Ricardo Salinas Pliego cuando logra controlar los vericuetos del proceso legislativo? ¿La Secretaría de Comunicaciones y Transportes o Unefon? ¿La Comisión Nacional Bancaria o los bancos que se rehúsan a cumplir con las obligaciones de transparencia que la ley les exige? ¿La Secretaría de Educación Pública o Elba Esther Gordillo? ¿La Comisión Federal de Competencia o Carlos Slim? ¿Pemex o Carlos Romero Deschamps? ¿Ustedes o una serie de intereses que no logran contener?

En su discurso, describió a nuestro país como uno en donde las esperanzas deben ser diluidas, donde las expectativas deben encogerse, donde debemos desconfiar de las instituciones y atestiguar la muerte común de los sueños, donde muchos viven con la palma extendida, esperando la próxima dádiva del próximo político.

A la voz de Denise se une la sin voz de los “tapados”; tapados porque, en su protesta, se cubren el rostro, aunque nada tengan ni para ocultar, pues hasta la desesperanza se les escapa en la mirada; tapados también porque cotidianamente se intenta ocultar su mera existencia o realidad, mediante cifras alegres y mentiras rampantes; porque hasta el líder del PAN nos pide ignorarlos, descalificando su protesta ya que, según él…

…son alentados por las mafias… (Igual que lo han sido por las mafias políticas)

…que utilizan a la gente… (Del mismo modo que antes han sido acarreados)

…lucrando con la pobreza… (Pobreza transformada también en votos)

…buscando impunidad. (La misma que acompaña al fuero legislativo).

Ignorarlos, tal como se ha hecho hasta hoy, solamente abriría una puerta al peligroso fortalecimiento de los nexos ya existentes entre el narco y estas comunidades.

Ignorarlos, minimizar sus protestas o enfocar la atención en sus pancartas, solo demostraría cobardía, en cuanto esta significa incapacidad para enfrentar nuestras verdaderas guerras pendientes: contra el hambre, contra la ignorancia, contra la desconfianza.

¿Podremos derrotar a quienes impiden que la educación de nuestros niños salga de su actual estado decadente?

¿Podremos derrotar al rentismo empresarial que controla mercados, impide la competitividad y propicia el desempleo?

¿Podremos derrotar a los funcionarios corruptos que han dilapidado nuestra confianza?

¿Podremos derrotar nuestra propia indolencia y desesperanza para comenzar a ciudadanizar la política?

¿Podremos descubrir, enfrentar y vencer a esas otras clases de cobardes?

Podríamos comenzar por cuestionar al del espejo, ¿Tendremos el valor?.

 

F. Crisóstomo.

 

Nota:

Nuestra democracia creció, junto con nuestra confianza en las instituciones, cuando el IFE y el IFAI materializaban la ciudadanización de la política; los consejeros del IFE hoy, capturados por los partidos políticos, dan muestras de la misma insensibilidad de sus captores al aumentarse el sueldo un 46%; los ciudadanos no nos podemos conformar con suspirar por lo perdido, debemos reanudar el esfuerzo por lograr que los partidos políticos saquen las manos del control de esa institución.

 

 

 

 

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