LA BURRA NO ERA ARISCA…

A quien nos justifica nuestra desconfianza llamamos enemigo,
 ladrón de una esperanza.
Antonio Machado

En los diarios, ayer, pude leer una declaración de Fernando Gómez Mont, Secretario de Gobernación, que hizo durante su comparecencia, ante la Cámara de Diputados, por la Glosa del Tercer Informe de Gobierno, en ella manifestó lo siguiente:

  • El país no tiene tiempo, ni ganas de ser testigo de luchas mezquinas sólo por poder o por reconocimiento.

También, el presidente Felipe Calderón envió mensajes de apoyo a su propuesta de paquete económico, que incluye el incremento en los impuestos y la reducción del gasto corriente del gobierno federal; en tales mensajes demandó solidaridad de todos los mexicanos y apeló al patriotismo.

Por otro lado, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado declaró que los gobiernos del PAN malgastaron 270 mil millones de dólares, de la renta petrolera, durante los últimos nueve años, utilizándolos como gasto corriente, para el pago de los servicios personales de la burocracia. El CEESP afirma que el gasto corriente supera en 42.6% a los ingresos tributarios, por lo cual las autoridades han utilizado los excedentes petroleros para cubrir la diferencia, reduciendo la capacidad de crecimiento de nuestra economía.

Fernando Gómez Mont, en el evento mencionado arriba, también propuso una Reforma Política; su propuesta gira en torno a “la discusión sobre los mecanismos de democracia directa- plebiscito y referéndum- y la reelección consecutiva de legisladores y ayuntamientos”.

Aunque el Secretario de Gobernación pide eliminar la mezquindad de la política, él mismo hace gala de ella, al plantear una reforma política que no resuelve problemas de fondo. No se trata, exclusivamente, de agregar instrumentos de democracia directa; si bien estos serán útiles, no consolidan la democracia, pues conservarían las estructuras de gobierno que han solapado el dispendio y la corrupción. Permítame ser más puntual:

Hoy, los mexicanos contamos con instrumentos de transparencia y auditoría, que han funcionado bastante bien, para conocer sobre errores y horrores de la administración pública; La Auditoría Superior de la Federación ha denunciado continuamente desde al COMITÉ NACIONAL PRO-VIDA hasta el PEMEX GATE; a través del IFAI, hemos podido tener acceso a información que en otros tiempos nos estaba vedada a los ciudadanos; de 2003 a 2009 el IFAI ha atendido más de cuatrocientas mil solicitudes de información. También contamos con instrumentos legales, medios de comunicación y tecnologías suficientes para difundir esa información, e incluso para participar opinando.

Podríamos asegurar que, hoy, la ciudadanía mexicana tiene ojos, oídos y voz; hemos logrado ganarle espacios a la opacidad, pero, encima de la transparencia y de la libertad de expresión, la clase política han construido una costra de cinismo. No olvidemos las ligas, el pemexgate, las hummers, las toallas de los pinos, los hijastros incómodos, la privatización del verde ecologista y muchas otras trapacerías.

Para continuar en la construcción de ciudadanía y democracia, es indispensable que contemos con instrumentos que impidan la impunidad y erradiquen el cinismo de nuestros políticos y funcionarios públicos. Nuestro Congreso y la administración pública han sido refugio de verdaderos criminales.

Los mexicanos no podemos ser calificados de mezquinos, nuestra solidaridad es lo que nos ha sacado de todas las crisis anteriores y seguramente nos sacara de esta, mucho menos podemos ser calificados como apátridas: es el amor a la patria lo que propicia que, aún cuando desterrados de la geografía, permanezcamos arraigados a nuestra cultura, los números no mienten, las remesas lo confirman.

La falta de apoyo al paquete económico del Ejecutivo Federal no es un problema de mezquindades ni de patriotismo; tal vez, ni siquiera de desconfianzas, es un problema de certidumbres: cuando los ciudadanos tengamos garantías de que el mal uso de los recursos públicos será efectivamente castigado, no tengo duda de que la recaudación aumentará; sobre todo si se amplía la base de contribuyentes y se facilita el proceso de cálculo y pago. Para lograr esa certidumbre, me atrevo a proponer:

  • Acotar los fueros: El fuero, cualquiera que sea su naturaleza, no debe propiciar la impunidad. No más delincuentes intocables.
  • Eliminar los tribunales especiales: todos los tribunales, independientemente de su especialidad, deben estar bajo el poder judicial.
  • Sacar la procuración de justicia del ámbito del Ejecutivo: La Auditoría Superior de la Federación ha denunciado delitos asociados a la administración pública y los procuradores han tenido el espacio de discrecionalidad suficiente para omitir o retrasar indefinidamente las investigaciones.
  • Otorgar dientes a las Instituciones ciudadanas: que la ASF, el IFAI, el IFE, la CNDH tengan facultades suficientes para asegurar un sistema de consecuencias efectivo.

Si a la propuesta de Gómez Mont, respecto a la reforma política, agregamos un sistema de consecuencias efectivo, estoy seguro de que lograremos salir de esta crisis y podremos iniciar el camino de crecimiento esperado, y prometido, por tantos años.

No se trata únicamente de poder elegir a los mejores gobernantes, se trata de construir el andamiaje para asegurar que sus falencias no nos causen tanto daño.

¿Usted qué opina?

 

F. Crisóstomo.

 

Nota:

Reporte Índigo publica hoy que, durante la actual administración se han creado más de 140,000 plazas burocráticas. ¿Austeridad?.

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