¿QUIÉN SE BENEFICIA CON LA NECEDAD?

Durante la reciente visita del Ejecutivo Federal a Ciudad Juárez, el presidente de Coparmex, Gerardo Gutiérrez, manifestó que el crimen organizado ha obligado a cerrar alrededor de 10 mil negocios, desde 2007, y que la inseguridad ha provocado un incremento del gasto en soluciones de seguridad de, al menos, 500%. A toro pasado es fácil obtener materia para la recriminación; no obstante, a las voces que nos habían advertido sobre este aciago presente respondimos, al menos, con incredulidad. Años atrás, la ONU desde su oficina para las drogas y el crimen, ha venido advirtiendo que nuestra estrategia estaba errada; en su informe anual 2009, revela que: A menudo olvidamos que la salud es el primer principio de la política de drogas (…) si el suministro (de drogas) de todo el mundo (…) fuese eliminado (…), 25 millones de usuarios de drogas seguirían buscando la manera de satisfacer su adicción. (…) la clave de la política de drogas es la reducción de la demanda y el tratamiento de la adicción (…) Eso significa poner más recursos en la prevención y tratamiento, así como en la investigación para comprender mejor lo que hace a las personas vulnerables a la adicción.

Si pides a un carpintero que te haga un traje de novia, podrías terminar en un sarcófago. Si encargas el problema del narco a los que saben de guerra, es previsible que tengas muertos.

La violencia de las bandas de narcotraficantes ha monopolizado nuestra reflexión sobre el significado de nuestra seguridad, en tanto el crimen organizado se instala en las estructuras de nuestros sistemas políticos y económicos. Olvidamos que el verdadero crimen organizado es, en esencia, parasitario, elude la confrontación, actúa de manera soterrada y persistente. La realidad no nos evade, nosotros le damos la espalda; el auténtico peligro se encuentra en nuestra ceguera, en la negación de la realidad, en la subestimación de las amenazas o en nuestra incredulidad.

Las bandas del narcotráfico tienen las características de los sistemas emergentes, se organizan desde abajo, cada elemento actúa de forma casi independiente, bajo reglas simples y con escasos requisitos de supervisión y control. Como todo sistema emergente, mantiene una eficaz reacción compensatoria a las perturbaciones del entorno y cualquier intento de intervención en su dinámica produce resultados impredecibles. No obstante, es claro que, siendo un sistema artificial, en su origen existen puntos de apalancamiento que permitirían incluso su destrucción: El prohibicionismo. La eliminación del prohibicionismo, aún cuando no resuelve el problema de las adicciones (que finalmente es un problema de salud pública y tampoco se resuelve con balas), si destruiría el componente criminal y sus consecuencias: corrupción, debilitamiento del estado de derecho y destrucción del tejido social.

Ante la evidencia que representa Ciudad Juárez, se refuerza la certeza de que quienes persisten en la estrategia violenta del combate al narcotráfico lo hacen o por ignorancia o, peor aún, por conveniencia. El negocio del tráfico es tan jugoso como los presupuestos dedicados a su combate. ¿Quién se beneficia con la necedad?.

F. Crisóstomo.

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