FUERTE REGULACIÓN O BUENAS PRÁCTICAS

En medio de una cascada de datos no confirmados, respecto de la irregularidad de los prestadores de servicios de seguridad privada, aparece este Lunes, en el Universal, una sentencia que debería alarmarnos: “Inseguridad genera ‘ejércitos’ privados”.

Más alarmante resulta que quienes proporcionan los datos son representantes de asociaciones empresariales y profesionales de ese sector de servicios. Hablan de cientos de miles de personas empleadas en el sector, de las cuales, de acuerdo con la legislación actual, un ínfimo porcentaje cumple con los requisitos asentados en ella. Culpan a ex militares y ex policías del fracaso de los esfuerzos regulatorios. Y alertan sobre el riesgo de que se formen ejércitos privados.

Permítame presentarle una perspectiva distinta:

La vigente Ley Federal de Seguridad Privada, por cierto desarrollada con una fuerte participación de las asociaciones empresariales y profesionales del sector, manifiesta entre sus fines los siguientes: prevenir la comisión de delitos, evitar la prestación del servicio por personas no aptas desde el punto de vista legal, lograr mejores condiciones de seguridad en beneficio de los particulares, detectar factores criminógenos, requerir garantías al prestador en favor del prestatario.

Nadie dudaría de la utilidad de los fines, ahora veamos de qué modo se pretende lograr dichos fines: Que las empresas obtengan una autorización y cumplan requisitos de reclutamiento, selección, supervisión y capacitación; Que los trabajadores cumplan criterios de edad, educación, capacitación, confiabilidad y antecedentes penales.

Ahora bien, ¿cuáles son los medios de que se dispone para satisfacer los fines de la Ley?: El Registro Nacional de Empresas, Personal y Equipo de Seguridad Privada; los programas de capacitación registrados en la STyPS; las pruebas de confiabilidad (Socioeconómicas, sicológicas, toxicológicas y poligráficas).

Antes de continuar, le pido que deje en su memoria la siguiente afirmación: En cualquier sistema, cada control tiene un costo asociado.

Y, ¿cuáles han sido los resultados…

…para el Estado?

Quince años después de que las leyes comenzaran a procurar la regulación de los servicios de seguridad privada, la cantidad de empresas irregulares ha crecido enormemente, el número de personas que se dedican a esta actividad, también ha crecido sin que el Registro Nacional de Empresas, Personal y Equipo de Seguridad Privada haya crecido proporcionalmente. Más aún, de los muy escasos registros y autorizaciones existentes, estos han sido obtenidos, en buena parte, bajo un sistema de contubernios y simulaciones: Muchas de las empresas que tienen autorizaciones no cumplen a cabalidad con los requisitos; Ha surgido una casta de “coyotes” que venden comprobantes de capacitación y comprobantes de pruebas de confiabilidad, así como servicios “legales” que aceitan la máquina. Este resultado es posible atribuirlo al hecho de que un sistema de propósitos regulatorios se ha transformado en uno de propósitos recaudatorios, fuente de corrupción.

…para el prestador del servicio?

Los empresarios de seguridad privada sufren los efectos de la “mano invisible” del mercado: la excesiva regulación, que ellos mismos han impulsado para abatir la competencia, se ha vuelto en su contra, en forma de costos de trámites impagables; como sucede en cualquier escenario prohibicionista, el mercado irregular ha crecido propiciando una oferta excesiva y una caída en los precios; la reducción del margen operacional ha generado condiciones que no les permiten impulsar ventajas competitivas basadas en la calidad; sus clientes no perciben ventajas en la contratación de empresas regulares.

…para el cliente?

La autorización o registro de la empresa nunca ha sido garantía de calidad en el servicio; los programas de capacitación de los prestadores del servicio no satisfacen sus propios requisitos de competencia laboral del personal subcontratado, por lo que terminan impartiendo la capacitación y asumiendo los costos inherentes; las pruebas de confiabilidad (de la forma en que son aplicadas por el proveedor) no reducen el riesgo de conductas desviadas del personal subcontratado; y, vale la pena mencionarlo, ante la falta de sistemas de evaluación del desempeño del personal y de calidad de las empresas proveedoras, los encargados de la contratación terminan contratando al menos peor, al más barato, al que otorga la mejor fianza o al que mejor se “mocha”.

…para el trabajador?

Sin regatearle el mérito implícito de generación de empleos, bajo las condiciones actuales, el sector ha sido incapaz de generar empleos de calidad: los empleados cubren jornadas que exceden los términos legales; perciben salarios bajos; sus tareas no resultan retadoras ni motivadoras; las posibilidades de superación están limitadas por estructuras donde el progreso está determinado por la sumisión, más que por el desempeño; los sistemas de formación no impulsan el crecimiento profesional, más bien lo impiden, bajo el disfraz de sistemas de certificación que son económicamente inalcanzables para la mayoría. Las regulaciones del Estado los ponen al borde de la ilegalidad, sin que ellos puedan hacer nada para evitarlo, pues el responsable de cumplir con la legalidad es la empresa, no el trabajador.

En este estado de cosas, ¿qué aporta el hecho de que unos acusen a otros?; ¿resuelve algo decir que los ex militares o los ex policías se oponen a criminalizar la actividad?; ¿Criminalizar la actividad irregular, resolverá los problemas o impulsará la corrupción y el “coyotaje”?; ¿estaremos sufriendo los efectos de una regulación irracional que agrega costos en lugar de facilitar y premiar las buenas prácticas?; ¿la “mano invisible” del mercado, estará poniendo a cada quien en su lugar?

A pesar de que acostumbro no escribir más de dos cuartillas, esta vez abusaré de su paciencia, para esbozar algunas propuestas, no sin antes tocar otro factor de perversión de este mercado…

…las policías complementarias:

Para rematar, en este caótico escenario, está el factor de las policías complementarias, servicios de paga, generalmente armados, otorgados por el Estado; lejos de una visión legalista, desde la perspectiva de la efectividad de estos servicios, tienen la ventaja de su relación y coordinación con las autoridades policiacas, así como del uso de armamento; No obstante, en sentido estricto, incumplen con las regulaciones impuestas a los particulares, desde las relativas al registro, hasta las que tienen que ver con las obligaciones fiscales y de seguridad social. Esto induce una perversión en el sistema de libre competencia de este mercado. No obstante, también resultan en una ventaja para algunos negocios de seguridad privada (principalmente los de guardaespaldas), quienes subcontratan sus servicios con el propósito de contar con personal armado.

Ahora, permítame el atrevimiento, suplicándole su crítica y sus propias propuestas, aquí le dejo algunas ideas que, a mi parecer, mejorarían las condiciones del mercado de la seguridad privada:

  • Que los clientes del sector nos ayuden a fijar estándares de calidad para las empresas prestadoras.
  • Que los clientes del sector participen en la definición de estándares de competencia laboral para el personal que labora en estas funciones.
  • Que los profesionales del comportamiento nos apoyen en la determinación de criterios de confiabilidad y la integración de pruebas que representen la mejor relación costo/beneficio, dentro del marco legal y sin vulnerar los derechos de las personas.
  • Que se asegure la transparencia y objetividad de los procesos de evaluación de la calidad, confiabilidad y competencia laboral, mediante sistemas de tercería.
  • Que el Registro Nacional de Empresas, Personal y Equipo de Seguridad Privada, se abra a la posibilidad de ser consultado (con todas las precauciones de protección de la información necesarias) desde las oficinas de reclutamiento de las empresas de seguridad, incluso pagando por ese servicio, en lugar de permanecer centralizado, como hoy ocurre (La centralización ha probado su ineficacia).
  • Que se registren los contratos, para evitar la formación de ejércitos privados al servicio de actividades criminales. (Recordemos al agresor de Salvador Cabañas, protegido por empleados de la policía complementaria del Estado de México).

A quienes han acusado a los ex militares y ex policías de ser los responsables del fracaso de las regulaciones, les pido que, a la luz de esta información, reconsideren sus palabras y nos ayuden a encontrar soluciones.

F. Crisóstomo.

Nota: Abajo están las ligas a las notas del Universal mencionadas.

http://www.eluniversal.com.mx/nacion/177912.html

http://www.eluniversal.com.mx/primera/34981.html

5 Responses to “FUERTE REGULACIÓN O BUENAS PRÁCTICAS”


  1. 1 Lorenzo Murillo mayo 24, 2010 a las 19:59

    Estoy totalmente de acuerdo con lo dicho aquí y ojala las personas que tienen ingerencia en estas regulaciones leyeran estas observaciones y las tomaran en cuenta.saludos

  2. 2 ANTONIO RODRIGUEZ OLVERA. mayo 24, 2010 a las 21:13

    SIN DUDA ES UN TEMA QUE HA SIDO ABORDADO EN VARIAS OCASIONES POR ESTUDIOSOS DEL TEMA.
    EL COMENTARIO RECURRENTE ES QUE PROLIFERAN LAS EMPRESAS “PATITO”, ES DECIR, QUE NO CUMPLEN CON LOS REQUISITOS LEGALES.
    CON EL ANALISIS DE ESTA PAGINA, SE DEDUCE QUE AUN CUMPLIENDO CON ELLOS, NO ES GARANTIA DE CALIDAD.
    LAS PROPUESTAS ESCRITAS NECESITAN SER DIFUNDIDAS PARA QUE SE PROPICIE UNA DISCUSION A FONDO Y DOCUMENTADA.
    SALUDOS.

  3. 3 César Romero mayo 25, 2010 a las 08:57

    En mi opinión otra forma de regular las empresas y evitar que se prostituyan y caigan en el círculo vicioso es:

    Estandarizar los sueldos de los empleados de dichas empresas en base a sus competencias.

    Establecer lineamientos de desarrollo en su área con fechas límite para capacitarse.

    Generar empresas certificadoras de los procedimientos que se llevan con los empleados dedicados a la seguridad y que muestren sus resultados de manera periódica.

  4. 4 Ma. Esther Sarmiento mayo 25, 2010 a las 20:39

    Excelente análisis, estoy de acuerdo con el, pero considero que el problema no es de las declaraciones de los empresarios de seguridad, ni de los representantes de las asociaciones, ni siquiera de los medios, como es este caso, en donde por buscar “la nota”, se presenta una “Ensalada de información y declaraciones” que por si solas tienen un contexto y “acomodadas”
    resultan alarmantes. Lo importante, desde mi punto de vista, es hacer notar la enorme importancia de destacar que los empresarios de Seguridad Privada, SOMOS EMPRESARIOS, que desde el momento que nos constituimos como empresa, nos damos de alta ante la SHCP, pagamos impuestos y registramos a nuestro personal en el Seguro Social, estamos cumpliendo como empresarios y no somos “PATITO”, ni actuamos en la “ILEGALIDAD”.
    No es posible que no podamos unirnos y defender el hecho de que debemos ser tratados como cualquier empresario y de acuerdo a la CONSTITUCION POLITICA MEXICANA:
    “Capítulo I
    De las Garantías Individuales
    Artículo 1o. En los Estados Unidos Mexicanos todo individuo gozará de las garantías que otorga esta Constitución, las cuales no podrán restringirse ni suspenderse, sino en los casos y con las condiciones que ella misma establece.”

    y en donde el :

    “Artículo 5o. A ninguna persona podrá impedirse que se dedique a la profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siendo lícitos”.

    y apoyándonos en el:

    “Artículo 10. Los habitantes de los Estados Unidos Mexicanos tienen derecho a poseer armas en su domicilio, para su seguridad y legítima defensa, con excepción de las prohibidas por la Ley Federal y de las reservadas para el uso exclusivo del Ejército, Armada, Fuerza Aérea y Guardia Nacional. La ley federal determinará los casos, condiciones, requisitos y lugares en que se podrá autorizar a los habitantes la portación de armas”.

    considero que queda muy claro que tanto seguridad privada como la seguridad pública tienen perfectamente definido su ámbito de acción y legalidad y NO DEBERIAN mezclarse ni confundirse.

    Propóngo que nos unamos y tratemos en nuestras declaraciones a la prensa y cada que tengamos oportunidad de separar la imagen de las Empresas de Seguridad Privada, de la muy deteriorada imagen de las policias, quizas resultaría mas constructivo hablar de como nuestro sector contribuye al desarrollo del país, generando trabajo, fuentes de ingreso, impuestos; como estamos trabajando en los temas de capacitación, estandarización en competencias laborales, diseño y creación de tecnología, equipos, sistemas, procesos de gestión, de estandarización, en fín, que somos un sector MUY profesional, que estamos preocupados y ocupados de nuestro desarrollo y tenemos mucho que compartir, ofrecer y aportar a nuestro país.

    Disculpen, creo que mi comentario fué muy largo

    saludos,

  5. 5 Luis Gonzalez del Rio agosto 14, 2010 a las 22:14

    Ojala y el orgullo que tiene Maria Esther al referirse a su empresa lo pudieran tener muchas otras y me refiero en lo que trata acerca de la capacitación y en resumidas cuentas a la profesionalizaciòn de su personal. Yo se porque lo he visto que la gran mayoria de estas empresas le dan màs importancia al lucro a sus resultados economicos que a su ètica profesional como individuos y como empresas. Compran certificados, acreditaciones y demàs para poder competir, inventan imagen a fin de obtener contratos y demàs chuladas.


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