PROFECÍAS AUTO CUMPLIDAS

No penséis con ligereza sobre el mal diciéndoos «no vendrá a mí». 
Igual que un cántaro se llena gota a gota, del mismo modo el necio,
 acumulándolo poco a poco, se llena de maldad.
DHAMMAPADA.

En Gran Bretaña, en los años 60, el sistema de ingreso a la escuela secundaria

iniciaba con un examen de clasificación, los alumnos que obtenían las mejores notas formaban el grupo A, y así descendentemente hasta la clasificación D. Los estudiantes A tendrían el plan de estudios más exigente, los mejores profesores, etc. Llevaron a cabo, entonces, un estudio: a un grupo D le informaron que sus notas habían sido excelentes y que habían obtenido la clasificación A; hicieron lo opuesto con un grupo A. Al cabo de tres meses, encontraron que los desempeños de los grupos correspondían a la falsa clasificación, es decir, los verdaderos A se comportaban como D y viceversa.

Seguramente usted ha escuchado infinidad de historias como esta, incluso en la literatura de la seguridad existe un ejemplo con una gran carga empírica: la frase “Desastre Natural”; de la que se asegura haber provocado efectos nocivos en la cultura de la protección civil, por transmitir la idea de que los desastres son naturales y, por tanto, inevitables, provocando indolencia en la población, que asume que nada hay que hacer contra algo que es natural. Si bien, se puede hablar de fenómenos naturales, los desastres tienen más de artificial que de natural.

Esta visión es resumida en el Teorema de Thomas, formulado por William I. Thomas, que dice: “Si las personas definen las situaciones como reales, éstas son reales en sus consecuencias (if men define situations as real, they are real in their consequences)”. Thomas advierte que el grupo tiene la capacidad para convertir, en reales, algunos supuestos sociales.

Se configuran, así, las profecías auto cumplidas, de las cuales abundan ejemplos en nuestro entorno cultural, por ejemplo: cuando asumimos que la corrupción es un mal endémico, justificamos la propia corrupción y realimentamos un ciclo perverso; en tanto propagamos la idea de que la protección de los Derechos Humanos estorba a la solución de la violencia criminal, promovemos una regresión al autoritarismo que ha comprobado ser sumamente violento y criminal.

Abundan las expresiones catastrofistas sobre nuestro país: “estado fallido”, “gobernanza débil”, “escasa competitividad”, “corrupción rampante”; no es sólo cuestión de palabras, sino de la manera en que afectan nuestra forma de pensar y nuestra visión de futuro.

También se trata de nuestra actitud respecto de la adversidad; en general, pensamos que nuestra felicidad y nuestro éxito dependen de la ausencia de adversidad o de nuestra capacidad de eludirla. La adversidad es natural, es parte de nuestro entorno, no está ahí para oprimirnos, simplemente está, y es, en gran parte, responsable de la transformación humana a través del conflicto con nuestro espíritu, que se abre a ella, la abraza y encuentra las oportunidades ocultas. La adversidad es, simplemente, la dinámica permanente a la cual aún no hemos logrado adaptarnos o no hemos logrado encauzar en nuestro beneficio.

Son nuestras comprobadas habilidades, esas que siempre nos han permitido trascendernos a nosotros mismos, las que conforman nuestra esperanza, cuando esperanza se define más por el sentido de nuestras acciones que por la certidumbre en los resultados; cuando se soporta en nuestra capacidad de imaginar claramente una visión de futuro, más no la visión estrecha del progreso personal, sino la visión ampliada de las consecuencias de nuestra actuación; cuando se traduce en el acto de educar, en tanto educar significa estimular el potencial más que preparar para esquivar la adversidad.

No debe ser el miedo, que paraliza, sino la adversidad, que desafía, el foco de atención para los profesionales de la seguridad, pues, entre la maraña de enigmas y anomalías que nos presenta, estoy seguro que encontraremos las oportunidades de desarrollo que la sociedad nos demanda.

Entre la adversidad de hoy y la visión de un mejor futuro debe haber alguna frontera, no la cruzaremos sin esfuerzo ni sin dolor,…

… la Patria está de parto.

 

F. Crisóstomo.

Nota: Felicidades por Iniciativa México.

2 Responses to “PROFECÍAS AUTO CUMPLIDAS”


  1. 1 Pao Cárdenas junio 9, 2010 a las 15:15

    Gracias Señor Crisóstomo por todos esos artículos tan bien pensados.
    Estoy de acuerdo con usted en que un gran cambio debe hacerse realidad y estoy consciente de que para cruzar la frontera del dolor hacia un mejor mundo todos debemos modificar nuestra actitud y convertirnos en personas distintas; más trabajadoras, más honestas, haciendo esfuerzos verdaderamente productivos sin quejarnos constantemente; trabajar en equipo (que tanto nos cuesta a los mexicanos) y renunciar a todo el maná tan prometido por el gobierno ó virgen de Guadalupe. En fin, trabajar sin envidiar, poner nuestro ingenio al servicio de nuestras comunidades sin egoísmos. Saludos de Pao

  2. 2 Luis Gonzalez del Rio agosto 14, 2010 a las 20:55

    Coincido en darle las gracias por sus articulos. Verdaderamente su capacidad de reflexionar sobre lo que algunos ni siquiera sospechamos es grande.


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