NÚMEROS Y LÍMITES

Ni la sociedad, ni el hombre, ni ninguna otra cosa deben sobrepasar,
para ser buenos, los límites establecidos por la naturaleza.
 Hipócrates.

 

Recientemente, un grupo de 12 organizaciones civiles (entre ellas Transparencia Mexicana y México Unido Contra la Delincuencia) manifestaron su rechazo a lo publicado el 16 de junio, en el Diario Oficial de la Federación, en relación a la designación del INEGI como el responsable de la Encuesta Nacional Sobre Inseguridad (ENSI); esta designación ocurrió en el Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP), el 3 de junio pasado, argumentando que las previas encuestas del ICESI (Instituto Ciudadano de Estudios Sobre la Inseguridad, A.C.) “han sido realizadas [desde 2002] (…) pero tienen algunas particularidades (…) fundamentalmente por motivos presupuestales, por lo cual, opinaron los integrantes del CNSP, estos instrumentos deben institucionalizarse….

Si por institucionalización debemos entender la eliminación de las carencias presupuestales de la Encuesta Nacional Sobre Inseguridad (ENSI), bienvenida; si institucionalización implica la eliminación de la participación ciudadana, entonces, el rumbo es equivocado.

En el sitio de Internet del ICESI, encontré algunos datos (de 1997 a 2003) que tienen como fuente el Sistema Nacional de Seguridad Pública y que pueden resultar interesantes: Homicidios del Orden Común, Presuntos Responsables por Homicidios del Orden Común y Sentenciados por Homicidios del Orden Común. Agrupamos los datos en una hoja de cálculo y nos fue posible realizar algunas comparaciones, veamos (recuerde que los datos comprenden el periodo 1997-2003): A nivel país, el número de Homicidios del Orden Común se ha reducido consistentemente; el número de Presuntos Responsables de esos homicidios ha aumentado; y el número de Sentenciados por esa clase de homicidios ha aumentado; lo que podría denotar una mayor eficacia del sistema judicial, al menos en este tipo de delito, que siempre ha sido aceptado como el de menor “cifra negra” (antes, se creía que los cadáveres no se podían ocultar, el pozolero destruyó la creencia). En términos porcentuales, la proporción de Presuntos Responsables por Homicidios del Orden Común, con respecto al total de homicidios, pasó del 18% (1997) al 30% (2003); la proporción de Sentenciados por Homicidios del Orden Común, con respecto al total de homicidios, pasó del 16% (1997) al 28% (2003). Desafortunadamente, en esa página no encontramos información más allá del 2003. Esperamos que la decisión del Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP), al menos, pueda lograr que la información del INEGI, en este y muchos otros temas, sea más oportuna.

Muy frecuentemente, nos inclinamos a pensar que la información estadística sólo sirve para desprestigiar al gobierno; la verdad es que el desprestigio no viene de la información, sino del manejo abusivo de la misma; por ejemplo, si es usted de los que piensan que 26,000 muertos es demasiado y que “menos balas y más empleo” podría ser una parte de la solución, usted está en lo cierto, no obstante, los siguientes datos le harán preguntarse: ¿qué clase de empleos?

El Indicador de la tendencia laboral de la pobreza (ITLP) muestra trimestralmente la tendencia de la proporción de personas que no puede adquirir la canasta alimentaria con el ingreso de su trabajo. Se dispone de este indicador desde el primer trimestre de 2005, cuando el INEGI empezó a levantar la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). Tomando como referencia 2005 (1.000), los datos muestran que, actualmente, la proporción de personas que no puede adquirir la canasta alimentaria con el ingreso de su trabajo ha aumentado (1.1384); también nos dice que dicha proporción ha aumentado más en el medio urbano (1.2086) que en el rural (1.0184). Si bien el número de personas inscritas en el IMSS ha aumentado, este dato puede atribuirse más al esfuerzo de fiscalización de las autoridades que a la disminución del desempleo; la verdad subyacente es que la creación de los empleos no ha sido suficiente para satisfacer la demanda, lo que probablemente esté generando una precarización del empleo (mismo trabajo, salarios más bajos).

Podemos aplaudir que más mexicanos cuenten con la protección del seguro social, pero la utilización de información descontextualizada, con propósitos propagandísticos, es la verdadera causa del desprestigio y de la consecuente reducción de la credibilidad de nuestros políticos.

Aunque este indicador no pretende representar una medición de la pobreza, sí es una variable que incide sobre el desempeño del desarrollo social del país (dado que se construye con el ingreso laboral de las familias y el precio de los alimentos de la canasta alimentaria), pues hoy se traduce en, aproximadamente, cincuenta millones de mexicanos que no logran acceder a la canasta básica.

Por favor, no deje de considerar que, entre esos cincuenta millones, están muchos de nuestros guardias de seguridad (y sus familias). ¿De verdad creemos que, pichicatendo y regateando, podremos mejorar nuestra seguridad y nuestra industria?, …

… ¡Hay límites!

 

F. Crisóstomo.

Nota: Si desea hacer sus propias deducciones, a partir de los datos que le he mencionado, descargue los siguientes documentos de Excel:

Tendencia laboral de la pobreza

Homicidios

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