EL ÍNDICE DEL PLANETA FELIZ

 

Del mismo modo que no tenemos derecho a consumir riqueza
sin producirla, tampoco lo tenemos a consumir felicidad sin producirla.
George Bernard Shaw.

Jared Diamond, en su obra Colapso, resume la historia de aquellas sociedades que rebasan sus límites ecológicos y, en consecuencia, se derrumban. Ejemplifica con la Isla de Pascua, famosa por sus MOAI (estatuas gigantes de piedra). Los MOAI parecen haber sido construidos como parte de la competencia por el estatus entre las diversas tribus de la isla, el tamaño del MOAI se asociaba al poder. La construcción de cada MOAI consumía muchos recursos, principalmente madera, para el transporte y la producción de energía. Se cree que, para 1650, el último árbol de la isla ya había sido talado. A la llegada de los europeos (1722), la población de la isla había caído dramáticamente, estaban sumidos en continuas guerras y practicaban el canibalismo.

Es posible que durante la primera mitad del siglo XVII, dada la evidencia arqueológica, la calidad de vida en la isla de Pascua haya alcanzado su pico más alto. No obstante, al no considerar el impacto ambiental de aquello que simbolizaba su progreso (Los MOAI), nunca vieron venir la catástrofe. La Isla de Pascua nos recuerda el peligro resultante de medir nuestro bienestar ante objetivos que no consideran la sustentabilidad.

Recientemente, Thomas Friedman, uno de los mayores impulsores de la globalización, lanzó dos inquietantes preguntas: ¿Qué pasaría si la crisis de 2008 representara algo mucho más fundamental que una profunda recesión?; ¿Qué pasaría si esto nos estuviera diciendo que el modelo de crecimiento que hemos creado durante los últimos 50 años es, simplemente, insostenible económica y ecológicamente, y que, en el 2008, topamos con pared – el momento en que tanto la madre naturaleza como el mercado nos dijeron: “NO MÁS”?

Ya desde 1972, el Club de Roma, a través de su informe “Los límites al crecimiento”, había destacado la imposibilidad de una economía en constante crecimiento, dentro de los límites de un planeta finito. La crisis actual, con su enorme carga de incertidumbre debe obligarnos a replantear el significado real de PROGRESO. El Índice del Planeta Feliz (HPI), de la New Economics Foundation (Fundación Nueva Economía), parece ser una buena manera de medir lo que realmente debe importarnos: nuestro bienestar en términos de una vida larga, feliz y significativa, así como nuestra tasa de consumo de los recursos del planeta.

La ONU define el desarrollo sustentable como: La satisfacción de las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.

La huella ecológica de un individuo es la medida de la cantidad de tierra necesaria para proveerlo de todos los recursos necesarios, además de la cantidad de tierra con vegetación suficiente para absorber el total de sus emisiones directas de CO2 y de las inherentes a los productos consumidos. Esta cifra se expresa en “hectáreas globales”; dado que es posible estimar la cantidad total de hectáreas productivas disponibles en el planeta y dividirlas por la población total del mundo, podemos calcular la cantidad disponible per cápita. Actualmente se calcula en 2,1 hectáreas globales per cápita.

El Índice del Planeta Feliz (HPI), mide la expectativa de vida en años, el nivel de satisfacción de las personas y la huella ecológica de 143 países. De acuerdo con este índice el país mejor posicionado es Costa Rica (76.1 puntos), mientras el peor es Zimbawe (16.6 puntos); en tanto que México ocupa una privilegiada posición Veintitrés (56.6 puntos), muy por encima de nuestro vecino del Norte que ocupa la posición 114, con apenas 30.7 puntos.

El caso de los EEUU es representativo, pues, aún cuando tanto la expectativa de vida como la satisfacción en la vida de sus pobladores son altas, su huella ecológica, es decir, la tasa de consumo de recursos, lo torna un país con poca proyección en el futuro.

De los 22 países que presentan una mejor calificación que el nuestro, cabe destacar que 12 son latinoamericanos: Costa Rica, República Dominicana, Jamaica, Guatemala, Colombia, Cuba, El Salvador, Brasil, Honduras, Nicaragua, Argentina, Panamá. Con cifras normalizadas en un rango de 1 a 5, le presentamos el siguiente gráfico, que puede ilustrar un comparativo con algunos países, frente a los cuales frecuentemente se nos mide.

 Ipfeliz

Según el gráfico, la felicidad en nuestro país es más sustentable que para los EEUU, Canadá y Chile, mientras que Colombia obtiene un mejor resultado. Así que, si usted aún no encontraba alguna razón para celebrar, el índice de Planeta Feliz puede ser una razón para brindar con un tequila.

¡Viva México!

 

F. Crisóstomo.

 

Nota: Puede descargar el archivo de Excel que contiene datos del índice y le permitirá efectuar algunas comparaciones. DESCARGAR.

También le recomiendo ver el video de TED en el siguiente ENLACE.

http://www.ted.com/talks/lang/spa/nic_marks_the_happy_planet_index.html

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