RESILIENCIA XI

“Tenemos que invertir en la persistencia, en la capacidad de los sistemas sociales
 y ecológicos para resistir las perturbaciones, (…) levantarse (…) de una crisis (…)
 adaptarse al cambio inevitable. Este es un paradigma nuevo”. 
Johan Rockström, 
Director Ejecutivo del Stockholm Resilience Centre.

En una economía global, ante la hipercompetitividad e hiperturbulencia, la estandarización y sus productos (normas, estándares y especificaciones técnicas) simbolizan el esfuerzo por propiciar el orden en los intercambios. Desde principios del siglo pasado, la estandarización persigue el propósito de limitar la diversidad antieconómica de componentes, piezas y suministros y de favorecer su intercambiabilidad, impulsando la producción en serie y asegurando la reparación y mantenimiento de los productos.

La hiperconectividad, manifiesta en la integración económica de los mercados, ha dado lugar a la estandarización de la gestión empresarial. Esta clase de estandarización se ha desplegado como instrumento de coordinación y regulación, comparable a otros instrumentos formales; incluso, por su carácter voluntario, ha logrado promover la autorregulación de las empresas, principalmente en los casos en que la autoridad es insuficiente para ejercer regulación pública. De este modo, la estandarización representa una forma de gobernanza supranacional alternativa y por tanto garantía de confianza en los mercados internacionales.

Entre las principales organizaciones internacionales de estandarización destacan la Organización Internacional de Estandarización (ISO, International Organization for Standarization), la Comisión Internacional Electrotécnica (IEC, International Electro Technical Commission) y la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU, International Telecommunication Union), la cuales han desarrollado una alianza estratégica, con el objetivo de promover un sistema de comercio global libre y justo. Como puede deducirse, el surgimiento de esta clase de estándares globales es resultado del esfuerzo de organizaciones privadas con intereses globales, empresas y ONG´s.

En su mayoría, los estándares se refieren a productos. En el caso de ISO, es así, no obstante, las pocas normas de gestión que ha desarrollado son, sin duda, las que mayor popularidad le han significado. Por ejemplo, la familia de normas ISO 9000 fue liberada, en su primera versión, en 1987; para el 2006 ya se habían expedido cerca de 900,000 certificados, en 170 países.

Como consecuencia de este éxito, los esfuerzos de estandarización de diversos aspectos de la gestión se han multiplicado por el mundo. Una gran cantidad de estos esfuerzos han estado relacionados con la Gestión de la Seguridad y del Riesgo: ISO 14000 (Gestión Medioambiental); ISO 14971 (Gestión de riesgos a los productos sanitarios); ISO 22000 (Inocuidad en alimentos); ISO/IEC 27001 (Gestión de Seguridad de la Información); ISO 28000 (Gestión de la seguridad para la cadena de suministro).

Aunque, frecuentemente, los estándares de gestión han sido calificados como barreras comerciales no arancelarias, el 9/11 consolidó la percepción de que su papel principal es la facilitación del comercio global. Ante la necesidad de endurecer los controles en las fronteras y el inminente impacto económico consecuente, la alternativa derivó en una iniciativa denominada CTPAT, un programa voluntario de colaboración entre el sector privado y el Buró de Aduanas y Protección Fronteriza de los EEUU, que consistió en fortalecer la aplicación de acciones de seguridad en los procesos logísticos de las organizaciones que internasen sus productos en territorio norteamericano. Esta iniciativa tuvo su basamento en un programa previo, desplegado por la Organización Mundial BASC, que había madurado en un Sistema de Gestión implementado en un importante número de prestigiadas Empresas Latinoamericanas. Este sistema de gestión (BASC) y sus procesos de certificación facilitaron el despliegue de la iniciativa CTPAT y han contribuido a dar certidumbre al comercio internacional y reducir notablemente el riesgo para el mercado norteamericano.

Más recientemente, la conciencia de la comunidad empresarial norteamericana, respecto de los probables impactos de los riesgos globales, ha derivado en el Programa PS-Prep, cuyo propósito es mejorar la resiliencia, a nivel nacional, mediante un conjunto de normas, con las cuales sea posible evaluar el nivel de preparación de las organizaciones ante perturbaciones desastrosas, proteger a las personas y asegurar la recuperación y la continuidad operacional. El Department of Homeland Security publicó un aviso en el Federal Register en octubre de 2009, anunciando su intención de adoptar como referente, entre otras, la norma de ASIS Internacional SPC.1-2009 de Gestión de la Resiliencia Organizacional. Sin duda, un importante esfuerzo por presentar una visión integral de la gestión de la seguridad, en cuanto al análisis y evaluación de riesgos diversos y la aplicación de soluciones relativas a la Protección (Security), Preparación (Preparedness) y Continuidad operacional (Continuity). Muchos especialistas han opinado que se trata de una versión auditable de ISO 31000. Más delante revisaremos esta norma, sin embargo, antes nos ocuparemos de aclarar algunos conceptos relativos a los sistemas de gestión.

 Continuará…

F. Crisóstomo.

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