RESILIENCIA XII

 “En el lenguaje científico la claridad es la única estética permitida”.
 Gregorio Marañón.

Es muy probable que, si usted no es un profesional médico, la siguiente definición le resulte difícil de entender: Célula de Kupffer.- macrófago que recubre los sinusoides hepáticos. Claro está que, si usted busca la definición de macrófago y la de sinusoide hepático, es posible que alcance una mayor comprensión: Macrófago.- célula fagocitaria del sistema retículo endotelial; Sinusoide hepático.- red de espacios vasculares situados entre las placas adyacentes de las células hepáticas.

No obstante, lo que es seguro es que usted termine cayendo en la cuenta de que está leyendo un lenguaje técnico especializado. Uno que no está dirigido a toda la gente y que no admite grados de comprensión; uno en el que existe un significante propio para cada significado; uno que, para quienes lo comparten, es útil para comunicar siempre lo mismo, rigurosamente claro y preciso, que cuenta con un léxico unívoco, es decir, con referentes únicos que evitan la difusión de conceptos o realidades difusas o confusas.

Es importante distinguir el lenguaje técnico de los lenguajes arcanos, estos últimos pretenden ser crípticos, indescifrables para los ajenos, mientras que el primero tiene la finalidad de difundir el conocimiento dentro de un marco de coherencia terminológica, asegurando la objetividad y verificabilidad. El discurso y los textos científico-tecnológicos no pueden perder las cualidades fundamentales de la ciencia: objetividad, universalidad y verificabilidad.

Cada rama del saber, cada disciplina, al tiempo que evoluciona, construye continuamente su propio lenguaje. Así ocurre también en los sistemas de gestión. Los esfuerzos de estandarización de sistemas de gestión han producido conjuntos coherentes de las mejores prácticas conocidas, cuya aplicación se ha universalizado, esta universalidad ha requerido de la formación de un vocabulario armonizado, de fácil comprensión para todos los usuarios.

Dado que los conceptos no son independientes, debemos definirlos como un sistema conceptual, es decir, cada definición debe tomar en cuenta las relaciones con otros conceptos. Cualquier definición debe formarse mediante la descripción de las características que son esenciales en la identificación del concepto. Cuando un concepto, que forma parte de la definición de otro, es sustituido por su propia definición, el significado debe permanecer inalterado. Así llegamos a los principios que orientan la formación del vocabulario, en los sistemas de gestión: 1) Los conceptos no son independientes, están relacionados; 2) Un vocabulario coherente requiere de un análisis de las relaciones entre los conceptos; 3) La disposición de las relaciones forma un sistema de conceptos; 4) La sustitución del término por su definición no debe alterar el significado. Para ilustrar la aplicación de estos principios pondremos un ejemplo:

El concepto Calidad es definido como “el grado en que un conjunto de características inherentes cumple con los requisitos; en él pueden distinguirse dos términos: Característica y Requisito. Requisito se define como “necesidad o expectativa establecida, generalmente implícita u obligatoria”. Característica se define como “Rasgo diferenciador”.

Al sustituir el término Característica, por su definición, dentro de la definición de Calidad, ésta no pierde su significado: “el grado en que un conjunto de rasgos diferenciadores inherentes cumplen con los requisitos”; lo mismo ocurre con el término Requisito: “el grado en que un conjunto de rasgos diferenciadores inherentes cumplen con las necesidades o expectativas establecidas, generalmente implícitas u obligatorias”.

En los vocabularios especializados, cada término mantiene relación con otros, dando lugar a una variedad suficiente y necesaria para la comunidad de especialistas, por ejemplo, los términos Satisfacción del Cliente, definido como “la percepción sobre el grado en que se han cumplido sus requisitos y Capacidad, que se define como “la aptitud de una organización, sistema o proceso para realizar un producto que cumple los requisitos para ese producto”, encuentran su interrelación en el término Requisito. Así podemos identificar que la satisfacción del cliente es dependiente de la calidad, la que a su vez depende del cumplimiento de los requisitos y que tal grado de cumplimiento depende de la capacidad de la organización.

Para una descripción más detallada del vocabulario de los sistemas de gestión, le recomendamos revisar el material disponible en la sección de capacitación, de este mismo sitio.

Nuestra intención, en esta entrada, es hacer patente la utilidad del lenguaje técnico, los principios bajo los cuales se puede construir un sistema conceptual y algunos ejemplos de su aplicación en los sistemas de gestión.

Continuará…

 F. Crisóstomo.

0 Responses to “RESILIENCIA XII”



  1. Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s





A %d blogueros les gusta esto: