EL CRIMEN GLOBAL

“En el cabaret de la globalización, el Estado realiza un strip-tease y al final de la función sólo le queda lo mínimo: el poder de la represión”. Subcomandante Marcos.

140,000 víctimas de la trata de personas, en Europa, producen ingresos anuales brutos por hasta 3 mil millones de dólares; el flujo, hacia EEUU, de 2.5 a 3 millones de migrantes ilegales genera 6,600 millones de dólares; 20 mil millones de dólares es el valor del mercado europeo de la heroína; el mercado mundial de armas de fuego ilícitas se estima entre 170 y 320 millones de dólares al año; el robo de identidad afecta a más de 1.5 millones de personas al año, lo que supone una pérdida económica estimada en 1,000 millones de dólares. Estos son datos consignados en el informe de la United Nations Office on Drugs and Crime (UNODC), titulado “The Globalization of Crime, A Transnational Organized Crime Threat Assessment”; no obstante los efectos más graves del crimen internacional organizado son otros.

Primeramente, vale aclarar que el crimen internacional organizado es definido como “todo delito transnacional grave cometido por un grupo de tres o más personas que actúe con el propósito de obtener un beneficio de orden material”; entre los delitos que se engloban en esa definición están: la trata de personas, el tráfico ilícito de migrantes, de drogas, de armas, el contrabando de recursos ambientales, el de productos falsificados, la piratería marítima y la ciberdelincuencia. En este tipo de crímenes participan organizaciones de estructura compleja y sofisticada, al mismo tiempo que otras escasamente estructuradas; sin embargo, hay evidencia de que las poco organizadas están resultando más exitosas que las primeras, dando lugar a complejos dinámicos, integrados de modo “celular”, característico de los grupos terroristas. La dinámica de mercado ha alterado las estructuras criminales, éstas han dejado de ser grupos de personas dedicadas a actividades ilícitas, para constituirse en un ramillete de actividades ilícitas en el que pueden participar grupos y personas diversas. Por ello, aún cuando se intenta disolver a los grupos delictivos, encarcelando a las personas, la actividad ilícita, en tanto conserva sus incentivos, no sufre menoscabo: las personas son sustituidas inmediatamente. En palabras de Antonio María Costa, Director Ejecutivo de la UNODC: “las fuerzas del orden contra las mafias no detendrán las actividades ilícitas si no se interviene en los mercados que las sustentan, incluida la caterva de delincuentes de guante blanco, es decir abogados, contables, agentes inmobiliarios y banqueros que hacen de tapadera y blanquean sus ganancias. Su codicia impulsa el mercado negro…”.

Mediante la violencia y el soborno, los grupos delictivos han ido acumulando poder, llegando, incluso, a “comprar” elecciones, políticos, policías y ejércitos, en distintos países o regiones, convirtiéndose en una amenaza para la paz, el desarrollo y la soberanía de naciones enteras, en algunos casos, llenando vacíos de servicios públicos y seguridad que algunos estados débiles han abandonado. En casos extremos, los delincuentes llegan a adquirir tal poder que enfrentan de manera directa a los gobiernos, entonces es posible advertir que el sistema judicial, la prensa y los activistas sociales son amenazados y asesinados, y que el gobierno y las fuerzas del orden sufren las consecuencias de la desconfianza pública.

Mientras la globalización se ha extendido e intensificado, los gobiernos han sido incapaces de implementar un proyecto amplio de gobernanza global, generando “brechas de gobernanza” que dan oportunidad al crecimiento de la delincuencia organizada. Estas “brechas de gobernanza”, no son simples abstracciones, representan realidades, se materializan en Estados débiles, Estados fallidos, Estados canallas o, simplemente, en países donde los gobernantes utilizan la desregulación para atraer inversiones, para promover el comercio, a pesar de los costos sociales inherentes. Se materializan, en muchos de los productos de nuestras marcas favoritas, veamos: nuestros teléfonos móviles utilizan coltan, mineral, en su mayoría, extraído de minas de la República Democrática del Congo, donde se emplean niños esclavos y se estima que por cada kilo del mineral extraído mueren de dos a tres niños, donde, también, con los recursos que se obtienen de su comercialización, se financia una guerra que ha costado más de 4 millones de vidas; en Uzbekistán, anualmente, el gobierno cierra las escuelas para transportar a los escolares hacia los campos de algodón, donde pasan tres semanas en labores de cosecha; el plátano (banano) que tomó usted en su desayuno, pudo venir desde una finca bananera, como la que, en Chiapas, México, mantenía en condiciones de esclavitud a 106 inmigrantes indocumentados, entre ellos a 33 menores. Estos también son ejemplos de crimen organizado internacional, pero, de la peor calaña, porque, disfrazados de grandes marcas, hacen partícipes a los consumidores.

Pero, no todo son malas noticias; han habido ejemplos de soluciones trasnacionales que han funcionado adecuadamente: en 1996, el Presidente Clinton, convocó a industriales, ONG´s, sindicatos y autoridades del Trabajo a una reunión que tenía el propósito de evitar que globalización se transformara en una carrera hacia el abismo de la criminalidad y del abuso de los derechos humanos. El grupo de trabajo alcanzó acuerdos sobre un conjunto común de estándares, aplicables a la cadena de suministro global, que se habrían de incluir en los contratos, de tal suerte que su cumplimiento adquiriera un poder persuasivo mucho mayor que la legislación, las regulaciones o las normas locales; ¿quién querría arriesgarse a perder el contrato con una poderosa trasnacional?

Es difícil y doloroso sentir que nuestros gobiernos locales no han tenido la capacidad de protegernos del crimen global, pero la evidencia empírica demuestra que, no sólo su capacidad, sino su compromiso y voluntad han decaído, por lo que, para hacer frente a los desafíos internacionales, es indispensable tejer redes de gobernanza, basadas en estructuras globales que incluyan a actores privados, empresas y ONG’s.

 

F. Crisóstomo.

 

1 Response to “EL CRIMEN GLOBAL”


  1. 1 Drealuata diciembre 8, 2010 a las 08:07

    Hola, muy interesante el articulo, muchos saludos desde Chile!


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