SEGURIDAD AEROPORTUARIA

Por lo tanto, en la guerra, el camino es evitar lo que es fuerte y atacar lo que es débil. Sun Tzu.

A finales de julio de este año, tras una auditoría, de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA), en el marco de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), la aviación Mexicana fue degradada del nivel uno al nivel dos. Dicha auditoría no califica a las empresas operadoras, sino a la autoridad responsable del espacio aéreo, en este caso la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), dependiente de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT). En tanto persistió la degradación, los efectos fueron, entre otros: las aerolíneas mexicanas no podrían realizar vuelos con código compartido, ni adquirir más aviones, ni crear nuevas rutas hacia Estados Unidos.

162 días (y una inversión de entre 50 y 60 millones de pesos) después, la SCT informa que se ha recuperado la categoría uno. Independientemente de ello y a pesar de que, en su momento se dijo que “la disminución de categoría no tenía ninguna relación con estándares de seguridad”, recientemente nos encontramos con la noticia de que sobrecargos de una línea aérea nacional fueron atrapados, en España, traficando drogas, después de haber burlado la seguridad el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

En octubre de este año se llevó a cabo un foro donde, entre otros temas, se presentaron diversas propuestas y estudios relativos a la seguridad aeroportuaria. El IPN presentó un estudio que puede ayudarnos a ilustrar la problemática:

En México existen 85 aeropuertos, de los cuales 59 son internacionales y 26 son nacionales. Se transportan 74,920,348 pasajeros y 768,526 Toneladas de carga por el sistema aeroportuario mexicano, de los cuales el 68.19% de los pasajeros y el 81.44% de la carga fluyen a través de los cuatro principales aeropuertos (Ciudad de México, Cancún, Guadalajara, Monterrey).

En cuanto a los problemas de seguridad, con datos de la P.F.P. y Aeroméxico, en el aeropuerto de la ciudad de México, la frecuencia de delitos se agrupa como sigue: armas (0.8%), contrabando (0.4%), divisas (0.4%), drogas (3.1%), tráfico de personas (0.8%), robo (1.9%), violación de equipaje (90%), otros delitos (2.3%).

El personal de seguridad empleado en los cuatro aeropuertos de mayor afluencia asciende a 4,992 elementos, de los cuales 488 (10%) corresponden a la Policía Federal Preventiva y 4,504 (90%) son guardias de seguridad privada.

El estudio del IPN tuvo el propósito de “Conocer si los órganos de seguridad de la aviación cuentan con las condiciones necesarias en materia de normatividad, estructura organizacional, capacitación y coordinación para enfrentar la realidad que sobre esta materia enfrenta la red aeroportuaria nacional”. Entre los hallazgos se registra que, de los encuestados:

  • El 65.62% desconoce cuál es el proceso de aplicación de la normatividad.
  • El 46.88% piensa que no hay una estructura definida de los órganos de seguridad de la aviación.
  • El 43.75% piensa que debe de haber mayor capacitación entre los grupos de seguridad.
  • El 62.51% menciona que debería conocerse la normatividad aplicable, así como cumplirse los acuerdos tomados en las reuniones de los comités de seguridad e informarse al personal correspondiente de estos acuerdos.
  • El 31.25% dice que la problemática del delito es el narcotráfico, el 21.88 % que el tráfico de personas, el 9.38 % que el asalto y extorsión de pasajeros y el 9.38 % que la violación de equipaje.
  • El 34.38% cree que al problema que requiere atención urgente es el tráfico de armas y droga.
  • En relación a la estrategia para mejorar la seguridad, el 31.25% dijo que se deben establecer programas de capacitación, el 18.75% que se debe implementar un programa de información, el 12.5% que se debe compartir la información entre las instancias aeroportuarias y el 15.62% dijo que sería conveniente certificar al personal encargado de la seguridad aeroportuaria.

Sin duda, datos reveladores, al igual que algunas conclusiones expresadas por otros ponentes, que destacan la urgencia de rediseñar la actual estructura de gobernanza, pues, “se ha convertido en grave lastre y nido de vicios y corruptelas que este país no debe y no puede tolerar ni soportar”.

Al igual que en la mayoría de los problemas de seguridad, los de la seguridad aeroportuaria se relacionan en gran medida con el factor humano, mismo que debe ser confiable y competente. El estudio del IPN, en uno de sus gráficos, delinea la separación entre los procesos de capacitación, evaluación y certificación, para alcanzar los objetivos de aseguramiento de la confiabilidad y competencia laboral del personal de seguridad aeroportuaria. Tal vez, las autoridades aeroportuarias deberían tomar en cuenta el modelo de certificación de competencia laboral de la Secretaría de Educación Pública (SEP), a través del CONOCER.

El modelo del CONOCER permitiría desarrollar: un mapa funcional de la seguridad aeroportuaria, estándares de competencia laboral (que incluyeran pruebas de confiabilidad), instrumentos de evaluación de competencia laboral y procesos de capacitación, evaluación y certificación transparentes y objetivos. Aunque esta solución también pasaría por la mejora de las condiciones salariales y laborales de ese 90% del personal de seguridad subcontratado a las empresas de seguridad privada.

 

F.Crisóstomo.

 

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