CIENCIA Y SEGURIDAD

Si yo soy lo que tengo, y si lo que tengo se pierde, 
entonces ¿quién soy? Nadie, sino un testimonio frustrado, 
contradictorio, patético, de una falsa manera de vivir. 
Erich Fromm.

Siglos después, henos aquí: arribando al 2011.

Huyendo de los peligros de la naturaleza, de las carencias materiales y de la esclavitud de cuerpo y mente, emprendimos la carrera hacia la promesa del Progreso y la Felicidad sin límites. En algún punto del camino nos creímos haber “dominado” la naturaleza, y que ello nos habría otorgado el derecho a remodelar al mundo, sobreponiendo un nuevo diseño, donde el placer ilimitado fuere la vía hacia la felicidad. El diseño, entonces, se tornó más importante que el hombre y dejamos de preguntarnos ¿qué debe hacer el sistema para la felicidad del hombre? para comenzar a preguntarnos ¿qué debe hacer el hombre para el funcionamiento del sistema?; hoy tenemos claro que el sistema, para su funcionamiento, requiere de hombres egoístas, codiciosos, egotistas y avaros; hombres que crean en la ilusión de que solamente el consumo les hará alcanzar la felicidad, que crean en la mentira de que los recursos naturales son inagotables, hombres que crean que la naturaleza no responderá al desequilibrio causado por su rapacidad; en resumen, hombres enfocados en tener, que se hayan olvidado de ser.

Y usted conoce esa diferencia, no es lo mismo tener autoridad que ser autoridad, al primero le basta con una placa, un uniforme o una banda (cualquier símbolo es suficiente), al segundo se le requiere visión, compromiso y capacidad transformadora; tampoco es lo mismo tener conocimiento que conocer; conocer es un proceso que nos obliga a dudar, investigar, experimentar, compartir y criticar; tener conocimiento implica memorizar y recordar. Nuestros sistemas educativos están más orientados a la acumulación de conocimiento y menos al proceso de conocer. Desde niños, somos premiados por recordar y repetir frases celebres, fechas, nombres de países y sus capitales o las tablas de multiplicar, etcétera, en otras palabras, por acumular datos; incluso se nos descalifica por no recordarlos o por cuestionar la utilidad de su acumulación.

Es posible que ese enfoque en la acumulación de datos (tener), apartado del proceso de conocer (ser), sea, en gran parte, responsable de que, actualmente, tantos connacionales crean que los científicos pueden ser peligrosos debido a sus conocimientos (57.5%), o que prevalezca la opinión de que confiamos más en la fe y menos en la ciencia (83.6%), según lo consigna la Encuesta sobre la Percepción Pública de la Ciencia y la Tecnología en México 2009, que elaboraron el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Entre los resultados de esta encuesta resaltan algunos datos: Tres de cada diez creen que algunos números son de la suerte; Tres de cada diez creen que los OVNIs son vehículos espaciales de otras civilizaciones; Cuatro de cada diez creen que algunas personas poseen poderes psíquicos; Siete de cada diez creen en la eficacia de soluciones alternativas para la salud (limpias, quiropráctica, etc.).

Independientemente de las creencias, vale la pena preguntarse ¿cuáles son las vías por las que la gente ha adquirido esa información?; los resultados de la encuesta nos dicen que: Solamente el 3.61% de las personas no ve televisión, mientras que casi el 82% la ve entre 1 (una) a 24 (veinticuatro) horas a la semana, de las cuales 6.21% no ve noticias y, sorpréndase, 57.55% no ve programas de ciencia y tecnología. En cuanto a la radio, 52% escuchan radio durante entre 1 y 24 horas por semana, de los cuales 23.66% no escucha noticias y 85.27% no escucha programas de ciencia y tecnología. En los periódicos el asunto no es muy distinto, 47.43% no los lee, de quienes los leen 53.42% no lee los artículos de ciencia y tecnología. En relación con medios menos pasivos, los zoológicos y acuarios son los preferidos, con 44.76% de personas que sí los visitaron, mientras que los museos de ciencia y tecnología son visitados por, apenas, un 13.44%, los planetarios por un 10.88%, las exposiciones tecnológicas por el 14.21% y la “Semana de la Ciencia y Tecnología” (evento cumbre nacional) por un escaso 5.85%.

Sin importar si las creencias son ciertas o falsas, lo que no podemos poner en duda es que se convierten en los más eficaces mecanismos de manipulación social, que igual sirven a la estabilidad que a la inestabilidad social, lo cual, sin duda, puede ser considerado como un riesgo para la seguridad de nuestras comunidades e incluso para la seguridad nacional. La mejor defensa contra este tipo de amenazas es la comprensión de que el conocimiento no significa la certidumbre sobre una verdad absoluta ni la acumulación ociosa de datos, sino el proceso de acercarse a los dichos y a los hechos, mediante un ejercicio crítico continuo.

Muchos de los problemas de seguridad, incluso globales, deben estar profundamente enraizados en las debilidades de nuestros sistemas educativos y en nuestro distanciamiento de la ciencia y su método. Incluso, a nivel profesional, para quienes nos dedicamos a la seguridad, la erudición (memorizar y recordar) y la acumulación de diplomas (Egoteca) se han convertido en un jugoso negocio que no ha sido capaz de garantizar el ejercicio competente de la profesión.

La ciencia es el único camino para lograr que los hombres se abracen mientras sus ideas resuelven sus conflictos.

Para concluir esta entrada, le quiero dejar una pregunta: suponiendo que usted tuviera que contribuir con $1,000.00 (mil dólares) para el mejoramiento de la calidad de vida de su comunidad y que pudiera distribuir su contribución en dos urnas, una destinada a la educación y a la ciencia, otra destinada al combate a la criminalidad (policía, ejército, armas, cárceles, jueces, etc.)…

… ¿Cuánto depositaría en cada urna?

 

F.Crisóstomo.

 

NOTA: Inicia, en México, la carrera política hacia las elecciones del 2012; seguramente, la vileza de nuestros políticos, como lo han hecho en el pasado, intentará confrontarnos. Para evitar que la emoción le gane a la razón, mi mejor recomendación es: no crea en todo lo que le dicen; póngalo en duda; comience por sus propias convicciones; revise los datos históricos; comente con sus cercanos; mantenga su mente abierta a opiniones divergentes. Sin importar lo que cada uno decida, recuerde que tendremos que estar juntos para evitar los efectos nocivos de los muy posibles desatinos gubernamentales futuros.

 

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