NI EFICACIA, NI EFICIENCIA

¡El gobierno no mató a esos muchachos,
 los mataron esos hijos de puta! (…) 
¡Volteémonos contra ellos! Y reclamémosle al Estado 
ser tan ineficaz con la seguridad que está obligado a dar. 
Héctor Aguilar Camín.

Los datos que en seguida le exhibiré, han sido extraídos de la Base de Datos de Homicidios Presuntamente Relacionados con la Delincuencia Organizada, publicada en la página de Internet de la Presidencia de la República (http://www.presidencia.gob.mx/?DNA=119), por la vocería de seguridad. Además de mostrarle la cantidad de homicidios por Entidad Federativa, hemos obtenido la Incidencia (tasa de homicidios por cada 100,000 habitantes), basados en la población estimada en el censo de 2005 por el INEGI, por cada entidad, con el propósito de generar una mayor racionalidad en las apreciaciones. Así, nos es posible mostrarle algunas tendencias.

  • La frecuencia total nacional de homicidios es de 34,550, en los cuatro años (2007 a 2010).
  • Dicha frecuencia mantuvo una tendencia ascendente, registrando 2,826 en 2007, 6,837 en 2008, 9,619 en 2009 y 15,273 en 2010.
  • La frecuencia del periodo 2007-2010, equivale a una incidencia de 33.45 homicidios por cada 100,000 habitantes, lo que significa una incidencia anual promedio de 8.36 homicidios por cada 100,000 habitantes.
  • La tendencia de la incidencia fue como sigue: 2.74 en 2007, 6.62 en 2008, 9.31 en 2009 y 14.79 en 2010.
  • El Estado con la mayor frecuencia es Chihuahua, con 10,134 homicidios, siendo también el de mayor incidencia, con 312.63 homicidios por cada 100,000 habitantes (casi 10 veces la incidencia nacional).
  • El Estado con la menor frecuencia es Tlaxcala, con 13 homicidios, siendo también el Estado con la menor incidencia, con 1.21 por cada 100,000 habitantes.
  • Los tres estados con la mayor frecuencia [Chihuahua (10,134), Sinaloa (4,384) y Guerrero (2,727)] acumulan el 50% de los homicidios.
  • Solamente nueve estados superan la incidencia nacional, acumulada de los cuatro años, (33.45/100,000 habitantes), estos son: Chihuahua (312.63), Sinaloa (168.07), Durango (125.37), Guerrero (87.53), Baja California (70.73), Sonora (52.32), Tamaulipas (48.77), Nayarit (47.70) y Michoacán (43.54).

Los cinco estados con la mayor incidencia, acumulada en los cuatro años, son Chihuahua (312.63), Sinaloa (168.07), Durango (125.37), Guerrero (87.53), Baja California (70.73); en cuanto a incidencia, su evolución en los cuatro años pasados ha sido como sigue:

  •  Chihuahua tuvo una pronunciada pendiente ascendente, pasando de 7.53 en 2007 a 65.34 en 2008, para continuar ascendiendo en 2008 hasta los 103.19 y terminar 2010 con 136.57.
  • Sinaloa ocupó el primer lugar en 2007 con 16.33; a pesar de haberse elevado a 41.56 en 2008, fue desplazado del primer lugar por Chihuahua; en 2009 tuvo un ligero descenso a 40.60, para ascender en 2010 hasta 69.58.
  • Durango observó un ascenso continuo, habiendo registrado 7.16 en 2007, 18.28 en 2008, 44.66 en 2009 y 55.26 en 2010.
  • Lo mismo ocurrió con Guerrero donde se registraron las siguientes incidencias: 9.60 en 2007, 13.23 en 2008, 28.22 en 2009 y 36.50 en 2010.
  • Baja California tuvo un primer ascenso de 2007 a 2008, pasando de 7.35 a 27.39; no obstante en 2009 cayó a 17.02 y en 2010 tuvo un ligero ascenso a 18.98.

Los datos exhibidos dan cuenta de una escalada de violencia focalizada, misma que, contrastada con el crecimiento de los presupuestos destinados a la seguridad, nos tiene que mover a la reflexión sobre las decisiones, su eficacia y eficiencia. El presupuesto, aprobado por el Congreso, para 2011, observa un crecimiento del 8.2% para seguridad nacional, de 5.3% para seguridad pública y de 13.2% para orden, seguridad y justicia; incrementos que deben ser vistos en el contexto del presupuesto para el Programa Nacional de Seguridad Pública, que se ha incrementado en un 230%, pasando de 13,283 millones de pesos en 2001 a 43,906 millones de pesos en el 2010.

Pero, no sólo los presupuestos han sido ampliados, también lo han sido las facultades de investigación, como el arraigo y los testigos protegidos, al tiempo que, en la práctica, se han tolerado ampliaciones extrajudiciales de algunas facultades de detención y allanamiento; incluso, pareciera haber un perdón tácito y latente por las víctimas “colaterales”. Sin embargo, comienza a expandirse la percepción de que la medicina podría llegar a ser peor que la enfermedad.

Hay quienes, en este contexto, creen que el apoyo ciudadano ha sido insuficiente, acaso las cifras anteriores ¿no son evidencia de nuestro apoyo a las autoridades, a la vez que de repudio a los criminales?; acaso ¿no es suficiente?, ¿no basta?

Cada vez somos más los que creemos que sí, que ya basta, que, por lo menos, ¡ya basta de sangre!

Los buhoneros de la guerra se están quedando sin clientes; al menos, en el discurso oficial se reconoce que la guerra nunca ha existido (Calderón dixit); ahora, vayamos a los hechos: recuperemos el Estado de Derecho.

F. Crisóstomo.

Nota: Se deduce, de los datos, que la violencia en México no es generalizada; la gran mayoría de los mexicanos estamos trabajando, estudiando, buscando oportunidades y construyendo un mejor futuro.

0 Responses to “NI EFICACIA, NI EFICIENCIA”



  1. Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s





A %d blogueros les gusta esto: