ENTRE CONTAR Y CONTAR

La historia del poder político es la historia de la delincuencia internacional y

del asesinato en masa. Karl Popper.

Si yo le cuento que, como resultado de un insólito hecho, un hombre resulta asesinado, una mujer se suicida y un tercer hombre se auto-inflige graves lesiones incapacitantes, seguramente usted obtendría una versión diluida de Edipo Rey, una de las obras más famosas de Sófocles. Afortunadamente, Sófocles no hizo estadística, Sófocles nos contó una tragedia, aquí un resumen:

Layo, rey de Tebas, engendra un hijo con Yocasta, su esposa; el Oráculo de Delfos les augura que el recién nacido matará al padre y desposará a la madre. Layo decide mandarlo sacrificar, para eliminar el riesgo del augurio. No obstante, el encargado de darle muerte siente piedad y solamente abandona al indefenso bebé; un pastor lo rescata y entrega a Pólibo, rey de Corinto, quien junto con su esposa, Mérope, se encargan de su crianza, nombrándolo Edipo. En su adolescencia, Edipo consulta al Oráculo de Delfos, el que le repite el augurio de que matará a su padre y desposará a su madre, por lo que decide huir del lado de quienes consideraba sus padres; en su huida se encuentra con Layo, sin saber que era su padre, riñe con él y termina asesinándolo; luego, se encuentra con la esfinge, un monstruo que atormentaba al reino de Tebas, dando muerte a todo aquel que fuera incapaz de adivinar sus acertijos; Edipo responde correctamente a los acertijos, provocando la furia de la esfinge, que termina suicidándose, por lo que, en agradecimiento, es nombrado rey de Tebas y casado con la viuda de Layo, Yocasta, su verdadera madre. Poco después, la peste cae sobre la ciudad, como castigo por no haber hecho justicia a la muerte de Layo; al investigar, Edipo se entera, por conducto del vidente Tiresias, de la oprobiosa verdad; Yocasta, al enterarse, se suicida; horrorizado, Edipo se arranca los ojos.

La muerte de los 35,000 (víctimas de la guerra al narco, en México) se ha venido contando como una estadística, por ello, creo, ha tenido un efecto muy limitado en el ánimo nacional, en cambio, las muertes de Fernando Martí y de Juan Sicilia han logrado escapar, para ser contadas como tragedias, por lo que han impulsado la reacción social ante la barbarie. Entre los números, hemos diluido el alma de esas treinta y cinco mil historias y, por tanto, la noción de su verdadero impacto humanitario. Es urgente, para recuperar nuestra sensibilidad, dejar de contar muertos y comenzar a contar historias.

No obstante, a pesar de que aquí le he dicho que, a veces, los números terminan siendo historias sin alma, estos son indispensables para acercarnos a la verdad o para alejarnos de la mentira; permítame ponerle un ejemplo:

Una de las justificaciones de esta guerra, se ha verbalizado repitiendo la frase: “para que la droga no llegue a tus hijos”; la frase, por si sola, implica la visión de que la droga es algo “maligno”, más allá de la racionalización del daño que podrían causar, se extiende la idea de que los consumidores terminarían esclavizados y estupidizados, casi como los zombis de las películas de terror. Sin dejar de aceptar que las adicciones (de cualquier tipo) tienen el potencial de causar daño a la persona y a su entorno social, no puedo dejar de preguntarme:

  • ¿Por qué el país con el mayor consumo de drogas a nivel mundial no está plagado de esa clase de zombis (Por cada 7 estadounidenses que lo han hecho, 1 mexicano ha consumido drogas alguna vez)?,
  • ¿Por qué sus niños y jóvenes obtienen mejores resultados que los nuestros en la prueba PISA (que incluye lectura, matemáticas y ciencia)?,
  • ¿Por qué el 41% de sus ciudadanos, mayores de 25, alcanzan la educación superior, mientras que apenas el 16% de los nuestros lo logran?,

Las respuestas, obviamente, no tienen que ver con las drogas; así que, es posible que, en busca de justificaciones, se le hayan atribuido falsas propiedades de “malignidad” a las drogas, para convertir lo que debería ser un esfuerzo por la salud en una cruzada, en un asunto de buenos y malos, de amigos y enemigos, de traidores y leales, profundizando con ello nuestras diferencias, en lugar de alentar nuestras coincidencias.

Por cierto, recientemente, el secretario de Salud, José Ángel Córdova, aseguró que en los últimos seis años se ha duplicado el consumo de cocaína y el de marihuana ha aumentado en un 50%. Habría que preguntarnos si las 35,000 muertes han servido “para que la droga no llegue a tus hijos”.

F.Crisóstomo.

Historias para no contar:

Una denuncia anónima condujo un operativo “de inteligencia” hasta el rancho de don Ramón Durán Muñoz, señalado como guarida de criminales. Con sus ochenta y cuatro años a cuestas, fue acosado por un grupo de hombres armados (no uniformados), que, entre insultos y balazos, pretendían ingresar a su hogar; se refugió junto con su nieto, de doce años, su yerno y su hija, la que, defendiéndose con un rifle calibre 22, hirió a dos de sus atacantes. La versión oficial dio cuenta de la detención de tres adultos, “criminales organizados”, un rifle AK-47 y dos militares con heridas leves de arma de fuego. Incomunicados y sin asistencia legal ni médica permanecieron casi un mes, hasta el cuatro de abril, fecha en que el cuerpo de don Ramón ya no resistió, falleciendo durante su traslado a un hospital.

Fuente: El Universal.

¿Dónde quedó el Estado de Derecho?

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