CONTROL EN LIBERTAD

El conocimiento es libre. Somos Anonymous. Somos Legión. No perdonamos. No olvidamos. Espéranos. Colectivo Anonymous.

El 18 de enero pasado, la Wikipedia realizó un apagón de 24 horas, publicando el siguiente mensaje:

“Imagine un mundo sin el conocimiento libre. Durante más de una década, hemos pasado millones de horas construyendo la enciclopedia más grande en la historia humana. En este momento, el Congreso de los EE.UU. está considerando una legislación que podría dañar fatalmente la Internet libre y abierta. Durante 24 horas, para darlo a conocer, estamos negando el acceso a Wikipedia. Haga oír su voz.”

La legislación a la que se refirió el mensaje es, nada más y nada menos, que la ley SOPA (Stop Online Piracy Act/Acta de cese a la piratería en línea), misma que ha sido apoyada, principalmente, por compañías editoriales, de televisión por cable, de cine y de la industria de la música; sin embargo, entre los opositores podemos contar a: Google, Yahoo!, Facebook, Twitter, LinkedIn, Mozilla Corporation, Reddit, Fundación Wikimedia, Greenpeace, Reporteros Sin Fronteras y Human Rights Watch.

Un caso emblemático en este conflicto fue el apoyo inicial a la ley por parte de Go Daddy (el mayor registrador de nombres de dominio del mundo); apoyo que tuvo que revertir cuando Reddit (un sitio web de marcadores sociales) promovió un boicot y Wikimedia amenazó con retirar todos sus dominios de los servidores de Go Daddy. Su director ejecutivo tuvo que recular diciendo que:

“La lucha contra la piratería en Internet es de suma importancia, es por ello que Go Daddy ha estado trabajando para corregir las revisiones de esta legislación – pero claramente podemos hacerlo mejor… Go Daddy la va a apoyar siempre y cuando la comunidad de Internet la apoye.”

El 14 de enero pasado, el Congreso de los Estados Unidos decidió congelar el proyecto hasta que se cuente con un consenso que contemple sus repercusiones en Internet, mientras, el gobierno de Barack Obama declaró que “no apoyará una legislación que reduzca la libertad de expresión”.

No obstante, el colectivo Anonymous ha iniciado una campaña denominada Marzo Negro, mediante la cual propone un boicot a productos tales como: videojuegos, películas, cine o CDs de música, a fin de presionar a las empresas a reconsiderar su apoyo a la ley SOPA. El mensaje que han enviado dice, entre otras cosas:

“no alimentemos más a quienes no nos respetan, son sólo cuatro semanas. Nosotros podemos aguantar sin ellos. ¿Cuánto tiempo pueden aguantar ellos sin ningún ingreso? (…) Las industrias de la música, la televisión, el cine y el videojuego han decidido apoyar una legislación que permite la censura y el cierre de páginas sin procedimiento judicial. Han decidido golpear primero, pero nosotros podemos hacerlo donde más les duele: en su margen de utilidades”

Podríamos hablar de una escalada del conflicto; escalada que ya tiene un nombre, se le conoce como: la World War Web.

Ante este panorama, tal vez cabría respirar profundo y reflexionar sobre los orígenes del conflicto: ¿Existe una verdadera oposición entre la independencia de Internet y la protección de los derechos de autor?

La respuesta es negativa; la verdadera oposición es respecto del control que las autoridades norteamericanas, y de otros países, pretenden imponer a la Internet, aunque, en el fondo no se trata de la Internet, sino del ciberespacio, permítanme explicar.

El ciberespacio es la realidad que ocurre dentro de las redes digitales del mundo. Es un espacio virtual, no es un espacio físico, por lo que las leyes de ningún país resultan aplicables, es, por decirlo de otro modo: “el nuevo hogar de la Mente”

En 1996, en Davos, Suiza, John Perry Barlow escribió la Declaración de Independencia del Ciberespacio, en la que exhorta a los gobiernos a no intentar ejercer soberanía sobre el ciberespacio. La Internet puede ser pensada como la infraestructura que da lugar al ciberespacio; el ciberespacio está ocupado por las mentes de los cibernautas; el ciberespacio es “El nuevo Hogar de la Mente”; por lo que cualquier intento de control debería ser rechazado. Al menos, esta es la posición de la Declaración de independencia del Ciberespacio, escrita por John Perry Barlow y hecha pública en Davos, Suiza, en febrero de 1996.

Tal vez, para una mejor comprensión del actual conflicto, convenga recordar ese manifiesto:

Ciberespacio: El nuevo Hogar de la Mente

A vosotros, fatigados gigantes de carne y acero:

Nosotros venimos del Ciberespacio, el nuevo hogar de la mente. En nombre del futuro, os exigimos a vosotros -que sois Pasado- que nos dejéis avanzar solos. No sois bienvenidos. No tenéis soberanía alguna en el lugar donde nos reunimos. Ni tenemos gobierno elegido ni ganas de tenerlo, así que os hablo sin más autoridad que aquella que la libertad proporciona.

Desde aquí, declaro el espacio social global que estamos construyendo, independiente por naturaleza de las tiranías que buscáis imponer. No tenéis ningún derecho moral para gobernar aquí, ni tenemos miedo alguno a los métodos que podáis emplear para intentar someternos.

La legitimidad de los gobiernos deriva del consentimiento de los gobernados y vosotros ni habéis solicitado ni recibido el nuestro. No nos conocéis, ni a nosotros ni a nuestro mundo.

El ciberespacio no encaja dentro de vuestras fronteras. Y no penséis que podéis construirlo como si fuera cualquiera de vuestros proyectos públicos. No podéis. Es una creación natural que crece mediante nuestras acciones colectivas. No tenéis lugar alguno en nuestro creciente grupo de conversación, ni habéis creado la riqueza de nuestras plazas. No conocéis nuestra cultura, ni nuestra ética, ni nuestros códigos implícitos, que dotan ya a nuestra sociedad de más orden del que podría conseguir cualquiera de vuestras imposiciones. Decís que tenemos problemas que necesitáis resolver y usáis esto como una excusa para invadir nuestro terreno. Muchos de esos problemas no existen. Nuestros auténticos conflictos y problemas, ya los identificaremos y resolveremos por nuestros propios medios. Estamos construyendo nuestro propio acuerdo social. Este gobierno crecerá acorde a las circunstancias de nuestro mundo, no del vuestro.

Nuestro mundo es distinto. El Ciberespacio lo forman relaciones e interacciones. Es como una permanente ondulación bajo nuestro entramado de comunicaciones. Está en todas partes y en ninguna, pero en cualquier caso no en el mero mundo de la materia.

Estamos creando un mundo en el que todos puedan entrar, sin privilegio o discriminación alguna en cuanto a raza, poder económico, fuerza militar o lugar de nacimiento. Un mundo en el que cualquiera, en cualquier sitio, pueda expresar sus opiniones, por especiales que sean, sin miedo de ser obligado al silencio o la conformidad.

Vuestros conceptos legales de propiedad, expresión, identidad, movimiento y contexto no se aplican a nosotros. Todos ellos están basados en la materia y aquí no hay materia. Nuestras identidades no se corresponden con cuerpos, por lo que los medios de coacción física no funcionan contra nosotros.

Confiamos en que de la ética, del propio interés consciente y del bien común, emergerá nuestro gobierno. Pero no podemos aceptar las soluciones que vosotros estáis intentando imponernos.

Estáis asombrados de vuestros propios niños, puesto que ellos son nativos de un mundo en el que vosotros siempre seréis inmigrantes. Como los teméis, confiáis a vuestras burocracias las responsabilidades paternas que no os atrevéis a afrontar vosotros mismos, pues sois demasiado cobardes.

En nuestro mundo, todos los sentimientos y expresiones humanas, desde la más vil a la más sublime, forman parte de un todo continuo: la conversación global de los bits.

Nosotros no podemos separar el aire viciado del aire en que baten las alas. En China, Alemania, Francia, Rusia, Singapur y Venezuela, estáis intentando detener el virus de la libertad, poniendo guardianes en las fronteras del Ciberespacio. Esto os podrá librar de la contaminación durante un corto período, pero acabará por no funcionar en un mundo que pronto estará cubierto por medios de comunicación digital.

Vuestras cada vez más anticuadas industrias de la información, querrían perpetuarse proponiendo en todas partes leyes que proclamasen que sólo ellas detentan el derecho de expresión en todo el mundo. Estas leyes declararían a las ideas un producto industrial más, no más valioso que un lingote de hierro. En nuestro mundo, sin embargo, cualquier cosa que la mente humana pueda crear puede ser reproducida y distribuida ad infinitum, prácticamente sin coste alguno.

La transmisión global del pensamiento no requerirá más vuestros medios para producirse. Vuestras medidas, cada vez más hostiles, nos sitúan en la misma posición que a aquellos primeros defensores de la libertad y la autodeterminación, que tenían que enfrentarse a autoridades de potencias lejanas y desinformadas.

Nos vemos obligados a declarar nuestras identidades virtuales inmunes a vuestra soberanía, aunque no tengamos más remedio que seguir tolerando que gobernéis sobre nuestros cuerpos. Nos propagaremos por todo el planeta para que nadie pueda parar nuestras ideas. Crearemos una civilización de la Mente en el Ciberespacio.

Podría incluso resultar más justa y humana que el mundo que hasta ahora han creado vuestros gobiernos.

 

Pues, así y nada más…

 

F.Crisóstomo.

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