LEALTAD O “LEALISMO”

Yo creo que el poder que les hemos entregado a nuestros políticos es un poder criminal, y ese poder, en manos del que sea, es un poder criminal, hace mucho daño. Julián LeBaron.

La Lealtad es, en principio, una cualidad de la voluntad, que supera el individualismo y permite generar vínculos con un conjunto de valores comunes, congruentes con las propias convicciones, mediante la participación activa, dotada de sentido crítico; la Lealtad es resultado de una deliberación para elegir lo correcto.

El “Lealismo”, por su parte, expresa la adhesión a una persona, ya sea por causa de las emociones o de la racionalización de la recompensa inmediata; puede llegar a expresarse como un fanatismo incondicional.

La Lealtad inspira la franqueza en el lenguaje y la rectitud en los comportamientos. Frente a los desvíos del grupo, o del líder, la Lealtad obliga al reconocimiento y denuncia de los errores cometidos. Implica capacidad de discernimiento, para afianzar o rectificar la adhesión a los valores, y no a organizaciones o personas que, eventualmente, los representen.

El “Lealismo” obliga a mentir, para encubrir las faltas, no nos hace leales, sino cómplices. El Lealismo puede degradarse hasta formas de servilismo, de cierto apego “incondicional” a la persona, más que a los valores.

La Lealtad puede degradar en “Lealismo”, iniciando con un seudo-líder que apela a ella para manipular las emociones y eludir el razonamiento. La apelación falaz a la lealtad supone que se debe estar de acuerdo con los intereses del líder, independientemente de la razón.

El “Lealismo” empuja hacia dilemas morales, explota la fragilidad emocional, para imponer conclusiones carentes de razón. En el “Lealismo”, manipulador y manipulado guardan conciencia del acto impropio: es posible, por “Lealismo”, hacer cosas malas, y aun muy malas, lo que no es posible es hacer cosas malas y decir que son buenas.

Nuestra clase política es ejemplo de “Lealismo”; sin distinción de partido, se apartan de sus principios e ideologías, apenas se los exige la conveniencia y el interés personal. Se coluden y encubren para saquear las arcas nacionales, producto del esfuerzo productivo de millones de mexicanos.

Pero, no sólo abusan del poder económico, también les hemos entregado el poder de las armas, con el cual han llegado a violentar nuestros derechos fundamentales; de esto hay evidencia histórica, acumulada en el desván de la impunidad, que aún no hemos atinado a limpiar.

Hoy, tenemos Leyes e Instituciones que los obligan a la transparencia y a la rendición de cuentas, leyes que ellos han inutilizado con su cinismo, pero no hemos logrado construir el entramado institucional que tenga los dientes suficientes para castigar sus crímenes y su cinismo.

Lejos estoy de invitarlo a pensar sobre el destinatario de su voto en las próximas elecciones; no importa quién gane, quién lo haga gozará de la misma holgura para ejercer el poder, y hoy, nada nos garantiza que no lo hará de manera criminal; nada nos garantiza que no saqueará nuestro patrimonio; nada nos garantiza que no volverá las armas nacionales hacia nosotros, en respaldo de sus intereses personales o de grupo.

Lejos, también, estoy de descalificar a nuestro Ejército por desempeñar funciones para las que no están destinados; los he visto pelear otras guerras: contra la ignorancia, en campañas de alfabetización; contra la insalubridad, en campañas de salud a las comunidades más alejadas; contra los desastres, en campañas del Plan DNIII; incluso, contra el desempleo, dando oportunidad de desarrollo a muchos que, de otro modo, habrían ido a parar a las filas de la delincuencia o a engrosar las legiones de desempleados o subempleados.

No tengo duda de que su institucionalidad ha sido factor de estabilidad en nuestra nación; sin embargo, nuestras Leyes, hoy, los obligan a la obediencia (Lealtad) a un único hombre. Es tiempo de proteger a nuestro Instituto Armado de los vaivenes y voluntarismos políticos; es tiempo de que nuestros soldados dejen de jurar Lealtad a hombre alguno y puedan, libremente, dirigirla a los valores fundacionales contenidos en nuestra Carta Magna.

Estoy seguro de que la Lealtad de nuestros soldados siempre estará del lado del interés común y de que, por propia convicción, se apartarán del “Lealismo”, al que hasta hoy los han limitado las Leyes.

 

F.Crisóstomo.

1 Response to “LEALTAD O “LEALISMO””


  1. 1 Sergio Delgado T. febrero 11, 2012 a las 15:40

    Mi estimado Fermín, Excelente reflexión sobre la realidad que vivimos en México. No es posible que unos cuantos politiquillos saqueen nuestro País.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s





A %d blogueros les gusta esto: