MORALIDAD EVOLUTIVA

Con la moral corregimos los errores de nuestros instintos, y con el amor los errores de nuestra moral. José Ortega y Gasset.

Como preámbulo de esta entrega, donde le platicaré de moralidad y equidad, permítame compartirle algunos experimentos de laboratorio:

En el primero de los experimentos, dos chimpancés jóvenes, puestos detrás de las rejas de una celda, tienen frente a sí una pesada caja, encima de la cual hay alimento; así que, deben lograr acercar la caja, jalando ambos extremos de una cuerda, atada a la caja; la fuerza de uno solo no es suficiente para lograr el objetivo; entonces, cada uno de los chimpancés toma un extremo de la cuerda y tiran de manera sincronizada hasta que logran acercar la caja; entonces uno de ellos toma el alimento. El experimento se repite, el que había tomado el alimento podría ya no estar interesado en colaborar, no obstante se repite el esfuerzo coordinado para acercar esta segunda caja y logran nuevamente el propósito; ahora, el segundo chimpancé puede tomar el alimento. ¿Por qué colaboró, en el segundo evento, el chimpancé que ya había tomado alimento?, la respuesta podría ser: por reciprocidad; porque los primates y otros animales son capaces de devolver favores, porque ambos tienen una comprensión completa de que necesitan a su pareja, de que la colaboración es necesaria.

En un segundo experimento, un chimpancé es colocado frente a una pantalla, donde se despliega la animación de un chimpancé bostezando; momentos después, el chimpancé comienza a bostezar. Sabemos del contagio del bostezo entre nosotros, sabemos que está relacionado con la empatía, que se activan las mismas áreas en nuestros cerebros. Sabemos que quienes tienen problemas con la empatía no suelen contagiarse con el bostezo, como las personas con problemas de autismo. Sabemos que, cuando nos aproximamos a alguien que está triste, adoptamos una expresión y una postura tristes, y, en algunos casos, podemos llegar a sentirnos tristes. Incluso, compartimos con los animales algunas expresiones como las relacionadas con la consolación.

En un tercer experimento, hay dos chimpancés, uno al lado del otro, en celdas separadas, uno de ellos tiene un cubo lleno de fichas, de dos tipos diferentes; la selección de un tipo de ficha provoca que se entregue alimento solamente al chimpancé que elige la ficha, la selección del otro tipo de ficha provoca que se prodigue alimento a ambos. Al final, se comprueba que el chimpancé que elige las fichas prefiere elegir las del segundo tipo, es decir, aquel con el que se obtiene alimento para los dos. Podríamos deducir que existe una actitud compasiva, pues no hay ninguna otra motivación para elegir el segundo tipo de fichas.

En un cuarto experimento, una par de monos capuchinos son colocados en jaulas adyacentes. Previamente se les ha adiestrado para una tarea, donde logran intercambiar una piedra por un trozo de pepino. Una vez que lo han logrado 25 veces, comienza el experimento. Al mono de la izquierda se le entrega un trozo de pepino a cambio de su piedra y se come su pieza de pepino; al mono de la derecha, en cambio, se le entrega una uva. El de la izquierda, luego de que ve al otro recibiendo una uva, entrega una piedra y recibe nuevamente un trozo de pepino; en protesta lanza el trozo al entrenador; el de la derecha nuevamente entrega una piedra y recibe su uva correspondiente; el de la izquierda, claramente molesto, toma una piedra y golpea las paredes de la celda, para luego entregarla en intercambio, recibe nuevamente un trozo de pepino; en respuesta, evidentemente molesto, lanza nuevamente el trozo de pepino al entrenador. Mientras ambos recibieron trozos de pepino, no hubo manifestación alguna de molestia. No obstante, en cuanto se introduce la uva como factor de desigualdad, las protestas se hacen presentes. ¿Cómo podríamos denominar a esta reacción?; probablemente se trate de sentido de la equidad.

Lo que podemos observar en los cuatro experimentos que le he relatado es un conjunto de factores que pueden identificarse como componentes de la moralidad humana: la reciprocidad, la empatía, la compasión y el sentido de equidad. Si bien la moralidad humana es mucho más compleja que esos cuatro componentes, la ausencia o degradación de ellos desvanece la posibilidad de cualquier tipo de moralidad.

Desafortunadamente, la moralidad es muy frecuentemente asociada con asuntos divinos, es concebida, por decirlo de alguna manera, como una especie de don; da la impresión de que es otorgada, de que los buenos la poseen mientras los malos no. Esta perspectiva, probablemente, nos ha hecho olvidar que podría (o debería) ser construida, que puede emerger del esfuerzo que hagamos por insertar esos factores en los programas educativos, desde edades tempranas.

Para ello, debemos despojarnos de los tabúes y confusiones relacionados con la espiritualidad y la religión, y, probablemente, comenzar a ver estos factores morales como asuntos económicos, como asuntos de conveniencia, tal como, seguramente, lo ven nuestros ancestros evolutivos.

 

F.Crisóstomo.

 

Nota: Escribí esto después de ver el siguiente video en TED, se lo recomiendo:

http://www.ted.com/talks/frans_de_waal_do_animals_have_morals.html

 

 

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